07 diciembre, 2006

Sobre santos y automóviles

A la hora de recordar la muerte de José Gregorio Hernández se menciona como un hecho sorprendente el que el único carro que existía en Caracas haya segado la vida a hombre tan ilustre. Pero la verdad es que hay que ser bien santo para creer semejante cuento. Para el año de 1919, fecha de muerte del Dr. Hernández, existía en la capital venezolana la cantidad de 4.000 automóviles aproximadamente. Inclusive, Caracas contaba con un tranvía, de donde bajaba “El Venerable” antes de ser sorprendido por la desgracia. Antecedentes memorables tuvo el automóvil en nuestro país: el primer Ford que llegó a Venezuela fue traído por Alfredo Anzola en 1908. Cuentan que la esposa de Cipriano Castro era adicta a los paseos en automóvil, el cual era manejado por un chofer francés. Otro francés fue el conductor del primer automóvil en Mérida; el Presidente del Gran Estado Los Andes, Amador Uzcátegui, mandó traer desarmado el automóvil en 1916, y ya en funcionamiento los merideños lo llamaron “el carro prisionero”, pues sólo podía recorrer hacia arriba y hacia abajo la avenida Bolívar, la única empedrada para el momento.

3 comentarios:

  1. Anónimo10:35 a.m.

    quizás, fue el primer ataque imperialista del siglo pasado, después de todo no puede ser casualidad que el automóvil en cuestión era un Ford.....

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  2. Diego...vengo a saludarte, yo nunca he entendido bien, cómo fue atropellado, leo tu explicación, es entndible. Pero cuando vengo a darte el comentario, que me perdone José Gregorio, pero me da risa el anónimo.
    Un abrazo.

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  3. De verdad que da risa el asunto... Gracias amigos y segumos adelante.

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