26 febrero, 2007

Que cabalgue nuevamente Mío Cid...


El “Poema del Mío Cid” es uno de mis libros favoritos. Poseo en mi biblioteca varias ediciones de la obra medieval española, contando entre las más preciadas la edición con notas explicativas de Andrés Bello y las obras exegéticas de Ramón Menéndez Pidal y Miguel de Unamuno. Recurrentemente vuelvo a las páginas del Mío Cid buscando imágenes, valores, actitudes y juicios que puedan guiar mi presente. Recuerdo vagamente haber oído en mi bachillerato acerca de Rodrigo Díaz de Vivar, pero, como todo en el bachillerato, más importante era aprender a ser adolescente.
Ya en la Universidad, en las clases de "Historia de la Lengua Española", uno de los objetivos era leerse el poema en su versión original, es decir, en su forma versificada y en castellano antiguo. La experiencia fue magnífica. Fue tan maravillosa que hasta en medio de las hazañas del Cid y su larga barba, sus espadas Tizona y Colada, Martín Antolinez, los Infantes de Carrión, conocí a mi primer amor. Quizás haya sido coincidencia. Quizás me obligué a ver en los ojos de la flaca de frenillos que se sentaba en primera fila los mismísimos ojos de Ximena.
La historia de un ser humano que mantiene su integridad ante la desgracia; un ser humano que defiende familia, honor y leyes por encima de toda apetencia personal es lo que el "Poema del Mío Cid" nos ofrece.Qué bueno sería, aprovechando que este año celebramos los 800 años de la primera edición del "Cantar del Mío Cid", que revivamos las hazañas del Campeador. Los maestros y promotores de lectura tienen la palabra.

1 comentario:

  1. Anónimo8:38 p.m.

    Por supuesto que es una obra literaria a la que se le puede sacar el "jugo" y de la cual podemos aprender mucho de la vida misma, en la actualidad cuento con vídeos de obras teatrales donde mis estudiantes de bachillerato han representado los sucesos narrados en la obra, también hermosos dibujos de las secuencias de los hechos que ellos mismos han dibujado, en bachillerato si se puede valorar esta obra literaria si el docente se toma el tiempo y el amor de llegar al corazón de sus estudiantes a través de cada línea, como digo yo, todo depende del pincel con que se pinte, la literatura puede ser aburrida si un docente no tiene amor para transmitir la vida que la literatura en si misma contiene. La profe.

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