14 febrero, 2013

Poema de las especias



Aquel frasco de pimienta me hace recordar
las travesías de Marco Polo
y sus largos viajes para apropiarse
de olores y sabores inasibles.

Lecciones de historia y geografía 
desdibujadas en el anaquel
que conducen a tu cuerpo,
pues el amor es asunto 
de hacer memoria 
de olvidados perfumes.

Orégano, romero, clavo, laurel,
tomillo, canela y ese frasco de pimienta…
ya no son nada sino tu piel
emanando la esencia perfecta
que fue buscada por largos caminos: 
de Asia a Europa
de Europa a América.

Me habitas con tus olores
y en ese instante solo me da por recordar
al mercader veneciano
y los aromas que nunca llegó a conocer
por preferir el viaje y la incertidumbre
a la serenidad de compartir con la mujer amada.

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