
Umberto Eco. "Sobre el estilo del Manifiesto". En: Sobre Literatura. España: Random House Mondadori, 2005.

Recuerdo la frenética moda, siempre recurrente, de algunos pensadores apocalípticos que nunca perdían oportunidad de anunciar el cese definitivo de los procesos culturales de la humanidad. Cual predicadores fervorosos, decretaban el fin del libro, del autor, de la historia...
La primera imprenta que llegó a Mérida fue traída por Francisco Uzcátegui en el año de 1845. Éste la trajo de Barinas y fundó su establecimiento en la esquina donde se interceptan la Avenida 2 Lora y el “Bulevar de los Pintores”. El pueblo merideño, al enterarse de la llegada de la imprenta, salió a la calle con banderas y flores, entre gritos y fuegos artificiales a recibir tan preciada máquina. En 1846 salió de esa imprenta el primer periódico merideño, “El Centinela de la Sierra”, y también el primer libro impreso en Mérida, “Historia completa de todos los concilios ecuménicos”, publicado el mismo año de 1846. Ambas publicaciones se encuentran disponibles hoy día en la BIblioteca Febres Cordero.Lunes otra vez
Lunes otra vez, sobre la ciudad
la gente que ves vive en soledad.
Sobre el bosque gris veo morir al sol
que mañana sobre la avenida nacerá.
Calles sin color vestidas de gris,
desde mi ventana veo el verde tapiz
de una plaza que mañana morirá,
y muerto el verde sólo hierro crecerá.
Viejas en la esquina mendigan su pan
en las oficinas muerte en sociedad
todos ciegos hoy sin saber mirar
la espantosa risa de la pálida ciudad.
Lunes otra vez, sobre la ciudad
la gente que ves vive en soledad
siempre será igual, nunca cambiará
Lunes es el día triste y gris de soledad.
Charly García
Hacia el siglo XVIII, la zona que hoy se conoce como parroquia de El Espejo, en la ciudad de Mérida (Venezuela), estaba comprendida por grandes solares y huertas. Se cuenta que en una de esas huertas vivía una humilde anciana quien, mientras barría los alrededores de su casa, encontró un pequeño pedazo de vidrio, el cual dejaba ver al trasluz la imagen de una virgen en traje blanco, con manto azul, las manos juntas en actitud de adoración, coronada y con los pies sobre una media luna. La viejecita guardó la imagen y la colocó sobre el altar de su casa. La noticia fue corriendo de boca en boca por toda la ciudad, naciendo así la adoración a la “Virgen del Espejo”, quizás porque la imagen apareció en un pedazo de vidrio de unos siete centímetros o quizás porque desde un principio fue colocada delante de un espejo para presentarla a los fieles. En 1803 edificaron la Capilla de Nuestra Señora del Espejo en el mismo lugar donde fue encontrada la imagen. Por esta razón a esa zona de Mérida la llamamos hoy “El Espejo”.
Tomado de aquí-Un humorista es aquel que toma la sociedad en sus delicadísimos dedos y empieza a jugar con ellos como una marioneta maravillosa.
-El humorista es un hombre de actitud subversiva frente al mundo, un hombre que no se resigna a vivir en la situación que el destino le ha señalado, pero la ama tanto que tampoco puede renunciar a ella y lo que hace es como irla descubriendo por medio del amor, irla desarmando pieza a pieza, a ver qué verdad profunda hay detrás y debajo de aquello que la tradición, las costumbres y los convencionalismos, le dicen ser la verdad válida y, precisamente, del desarmar la pieza humana como un juguete en manos de un niño para ver qué tiene adentro, qué hay de salvable en ella, es de allí de donde surge el humorismo.
-El humor lo que hace es provocar el pensamiento analítico.
-El humorista que no es bondadoso, cuando no tiene un caudal inmenso de ternura en su corazón, entonces, puede serlo todo, menos humorista.


Nació en Trujillo, Venezuela. Hizo estudios superiores alternándolos con viajes por toda Suramérica, Norteamérica y Europa. Formó parte de la primera promoción de Licenciados en Historia de la Universidad de Los Andes. Hizo postgrado en Alemania y Suiza. Actualmente reside en Mérida.
Pedro de Padilla: Poeta. Ignoramos sus fechas de nacimiento y muerte. Vivía en Santo Tomé de Guayana […]. Como consecuencia del descubrimiento de la ruta que unía a los ríos Apure y Orinoco hecha por el Capitán Miguel de Ochogavía, Padilla escribió un soneto que está inserto en la relación que sobre este hallazgo escribió Fray Jacinto de Carvajal. […] Sin embargo este soneto no es de Padilla. Es sólo un plagio. J.A. de Armas Chitty demostró que el poema de Padilla es original de Pedro Liñan de Riaza y estaba dedicado al Capitán Bernardo de Vargas Machuca quien lo incluyó en 1599 en su Milicia y descripción de las Indias. Lo que Padilla hizo fue cambiar algunas palabras de circunstancia colocando en su sitio otras alusivas al viaje de Ochogavía.
Los límites de Apure dilatando
cumpliendo su propuesta y sin agüero
descubriendo y domando con su acero
del rebelde gentil la fuerza y mando;
el bárbaro desorden concertando
del altivo Orinoco el Colón primero,
y el primero de Apure, y César muy guerrero
si Ulises con prudencia aconsejando,
Miguel de Ochogavía, fama y gloria
de Barinas y reino, si remoto
¡peregrina hazaña! Hizo cuanto digo:
honre la edad futura su memoria;
ríjase la presente por su voto
y tendrán guerra y paz, premio y castigo:
Hablo cual testigo,
y como tal en él he contemplado
un gran capitán y un gran soldado.
¿Puede realmente hablarse de plagio en una época en la que toda obra literaria quedaba expuesta a la imitación? En realidad, lo que aquí aparece como un plagio es característica frecuente de la historiografía colonial.