13 febrero, 2007

Los muertos plagiarios


Hace algunos meses vino a mi casa un joven y desconocido escritor para leerme, como desgraciadamente suele hacer, algunos cuentos suyos. En cuanto hube escuchado uno, tuve que decirle que el tema y la conclusión los conocía ya por haberlos leído en una fábula póstuma de Oscar Wilde. El talentudo novicio se lo tomó casi a mal, y exclamó:

-¡Qué curioso!, también Oscar Wilde había pensado una cosa que se me ha ocurrido a mí.


Yo, para consolarle, le repuse:


-Por desgracia, los muertos son nuestros mayores plagiarios.


Giovanni Papini. El espía del mundo, 1955.

12 febrero, 2007

La hiedra sobre el muro

Lynnette VanEpps-Smith. “El paredón”, 1991.

Yo soy un muro
Cantar de los cantares (8,10)

Luego de un pequeño rastreo entre una selección de lecturas ociosas, de esas que suceden en las horas más placenteras (en las “deshoras”, diría Picón Salas), la curiosidad nos asalta al encontrar un conjunto de obras cuyo título viene señalado por la palabra “muro”. Ellas son: “El muro” (1943) de Jean Paul Sartre (cuento); “El muro” (1967) de Fernando Paz Castillo (poema); “El muro” (1976) de Alfonso Cuesta y Cuesta (cuento); “La mano junto al muro” (1949) de Guillermo Meneses (cuento); “La cerca de piedras” (1966) de Antonio Arraiz (poema); “Los murados” (1958) de Humberto Rivas Mijares (cuento) y “El muro” (1968) de Pink Floyd (canción-película).
¿Por qué la recurrencia en la palabra? ¿Cuál ha sido la función universal del símbolo muro en esas obras? Según el conocido Diccionario de los símbolos de Jean Chevalier (1991) el muro, por ejercer el oficio de separar, evoca tanto la protección como la prisión. Seguridad/Ahogo, Defensa/Encarcelamiento, eso ha representado el símbolo muro en la tradición musulmana e hindú; pero la tradición egipcia introduce un nuevo elemento: la altura. Para el egipcio mientras más alto es un muro más evoca la nobleza. En las teorías analíticas modernas el muro simboliza el ser interior. Los místicos medievales lo llamaron “la célula del alma”, el lugar sagrado de las visitas y de la morada divinas. Este sentido “metafísico” del símbolo lo emparenta con las ideas filosóficas de Karl Jaspers y Maurice Blanchot, para quienes la angustia, la duda, la encrucijada a la que llega el hombre en ciertas circunstancias extremas representa un límite que separa la vida de la muerte, el seguir siendo un ser alienado de la vida libre y plena. Blanchot resume:

"La experiencia límite es la respuesta que encuentra el hombre cuando ha decidido ponerse radicalmente en entredicho. Esta decisión, que compromete a todo el ser, expresa la imposibilidad de detenerse, ya sea en un consuelo o en una verdad (...). Una interrogante que (...) a veces rompe con el mundo para terminar en un más allá del mundo donde el hombre se confía a un término absoluto (Dios, Ser, Bien, Eternidad, Unidad), -y donde, en todos los casos, renuncia a sí mismo".

Por estas razones no sería descabellado emparentar esta idea de crisis existencial con el símbolo muro. Para demostrarlo vayamos a los textos...
Fernando Paz Castillo (1893-1983), poeta venezolano de la llamada generación del 18, fue junto a Luis Enrique Mármol, José Antonio Ramos Sucre y Pedro Sotillo, entre otros, los forjadores del primer intento coherente por asumir la modernidad en la literatura venezolana. De estilo mesurado, “místico”, la obra de Paz Castillo evoca tanto la naturaleza romántica -adecuada a los sentimientos del poeta- como el erotismo platónico y la profundidad gnóstica. Muestra de ello son sus títulos: La voz de los cuatro vientos (1931), Signo (1947), Persistencias (1973), El otro lado del tiempo (1967)... De este último poemario hemos escogido el poema “El muro” por las razones conocidas. Este poema está presentado en diecisiete estrofas de verso blanco, adornando su inicio con un epígrafe, unos versos de John Keats que evocan la idea de la Verdad, la Belleza y la búsqueda del conocimiento (recordemos las palabras de Blanchot sobre los términos absolutos). Paz Castillo define al muro como: “una línea blanca, indefinida”; “Es súbito camino, no límite de sombra y canto,”; “Misteriosa cruz que sólo muestra/su brazo horizontal./Unida por la oscura raíz,/a la tierra misma de su origen confuso;/y al cielo de la fuga/por el canto y el ala:”. Es decir, adjetivos y figuras que remiten a un concepto “religioso” o trascendental del símbolo. En la estrofa VII Paz Castillo relaciona la figura de Dios con la de muro: “Dios -muro frente a recuerdos y visiones-”. Pareciera que el muro separa lo mortal de lo divino, el hombre de Dios, el límite entre la vida y la muerte que es el origen de toda angustia. En el poema es reiterada la intuición de la muerte (intuición que se manifiesta en todos los textos cuyo título expone la presencia del muro ya mencionados en la introducción): “¿Morir?.../Pero si no hay nada más bello en su hora/-frente al muro-” (VIII).
Por su parte, Antonio Arraiz (1903-1962) dio inicio a la vanguardia poética con la publicación de su libro Áspero en 1924. De lenguaje crudo y comprometido con la lucha social, el poema “La cerca de piedras” -sacado de los poemas póstumos recogidos en el libro Obra poética- obedece igualmente a esa condición de la descripción llana que rigió a la mayor parte de su obra. A pesar de utilizar Arraiz la primera persona del plural al igual que Paz Castillo, vemos que en el primero la narración no es tan “intimista”, no expone un suceso cuya significación de superficie sea tan hermética como la del segundo. En “la cerca de piedras” se narra la construcción de un muro por parte de un sujeto llamado Harry Keene -anciano, para mayores detalles- quien sin acabar su cometido muere en la faena. El muro es presentado como la propia vida del viejo, como su extensión: “Levantaba las piedras con sus manos nudosas/como si fueran sus hijas”; “las manos bastas, que no se sabía/dónde terminaba la mano/y dónde empezaba la piedra”.
Arraiz da un carácter natural al muro -al igual que Paz Castillo- al decir: “La cerca iba apareciendo en la tierra/como creada por ella”. Esta situación irónica por el intercambio de los roles de artificio/naturaleza da un matiz singular a la figura del muro. Paz Castillo dirá: “Unida, por la oscura raíz,/a la tierra misma de su origen confuso;”. ¿Qué mejor aviso para decir que no se trata de un muro material, sino de un muro orgánico, vital? En ese sentido Arraiz relaciona al muro con un ser humano: “La cerca iba saliendo recta / como la vida del justo.” (34-35), al igual que Paz Castillo que como ya vimos lo emparenta con Dios.
Vemos entonces que en los dos poemas el símbolo muro está en función de la idea de muerte. En Paz Castillo la preocupación es por saber qué hay más allá del muro, de la vida. Arraiz no se hace esa pregunta y se conforma con decir que el transcurso de nuestra vida es una continua fabricación de ladrillos para que al final del camino nos topemos con el muro.Hemos visto entonces a dos autores y a un mismo símbolo. Paz, Arraiz y el muro. Distintos senderos que conducen a un mismo cercado. O distintas hiedras que se unen por ambos lados del muro...

09 febrero, 2007

¡¡¡A gozar con los Chang!!!


Los Hermanos Chang están de aniversario y para la ocasión no podía faltar el negocio de la Agencia de Festejos.

Pasen para que encuentren una buena rumba, y ¡salud!


27 enero, 2007

Para una historia del bostezo...


"Si me callo, se quedarán a la espera; si hablo, prestarán atención; si alargo mi discurso, se pondrán la mano en la boca".
Sabiduría, VIII-12
-o-
"Conque Cricias, al oír aquello y al verme hundido en la incertidumbre, tal como el que ve bostezar al que tiene enfrente se pone por contagio a bostezar lo mismo, así él me pareció que, por mor de la incertidumbre en que yo me hallaba, se veía empujado a dejarse él también ganar por la incertidumbre".
Platón. Cármides
-o-
"Nuestro español bosteza.
Doctor: ¿será hambre, sueño, hastío?
¿Tendrá el estómago vacío?
El vacío es más bien en la cabeza".
Antonio Machado. Juan de Mairena

23 enero, 2007

El Osama Bin Laden de mi liceo

¿Quién iba a saber que durante mis años de liceo me adelantaría a la época y conocería en carne propia el “terrorismo”, la guerra santa, la yihad y el Al-Qaeda en mis clases de matemática? Y no era asunto de sobres con ántrax o maletines bombas dejados en sitios públicos. Bastaba con que nuestro profesor, larguirucho y de barba, azotara en el aire el tomo del “Algebra” de Baldor para que el sudor y la angustia comenzaran a correr por nuestros enclenques cuerpos. Era inevitable el terror ante ese "Osama Bin Laden" de la academia. Esa imagen del árabe de grandes ojos, turbante desproporcionado y barba puyuda no hacía más que velar nuestras angustias ante una ecuación cuya incógnita estaba reacia al despeje.
Los minutos pasaban y el tedio ante la ecuación sin solución posible dejaba paso a la contemplación de la portada que adornaba el querido y odiado texto. Mi imaginación comenzaba a volar observando esas singulares edificaciones, la mezquita, la atalaya, la multitud postrada en el suelo en actitud de perpetua oración. Pasaban así las horas y seguía con el puño en la barbilla, contemplando la ciudad y visitando cada casa y asomándome en cada ventana en busca de una Sherezada…
Llegado el día siguiente, el profesor de matemática insistía desde su escritorio en repetir mi nombre para que pasara a resolver la ecuación en el pizarrón, mientras yo, desde mi pupitre, seguía el borde de las montañas que aparecen en la portada y oía a lo lejos un extraño sonido que a ratos me hacía despertar...

22 enero, 2007

Tags para nuestra época


Este tiempo me ha dado por pensar en las modificaciones que han hecho en nuestra cotidianidad las nuevas tecnologías. Internet, blogs, chats hacen que la idea que teníamos de la comunicación, aquella que dibujaba la maestra en el pizarrón con los consabidos “emisor”, “receptor”, “mensaje”, “canal”…, sea una amarillenta caricatura de lo que en realidad posibilita nuestro presente. En particular hay algo que llamó mi atención por estos días: los “tags” o “etiquetas. Esa pequeña palabra que vendría a ser la “palabra clave” que resumía el contenido del texto publicado, pudiéramos tomarla como guía para enterarnos de cuáles son los temas que ocupan a la humanidad internauta. Si revisamos la lista de Technorati, uno de los principales organizadores de tags, podemos conseguirnos con esto:

1.- Bush
2.- youtube
3.- iPhone
4.- wordpress
5.- Comedy

Estos son los cinco tags más solicitados para el día de hoy, en orden de importancia. ¿Qué lectura podemos sacar de ello? Quizás que la tecnología ha arropado tanto nuestro centro de interés que ocupa tres de los cinco puestos; y en los extremos, en el primer y último lugar, una antinomia que quizás pueda explicarse con el viejo refrán: “reír por no llorar”. Moda tecnológica, comedia y política son los horizontes de nuestro interés.

¿Cómo sería el mundo cuando lleguemos a conseguir en esta lista de tags lo siguiente?:

1.- Justicia
2.- Solidaridad
3.- Ecología
4.- Literatura

5.- Amor


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19 enero, 2007

¿Cuál es el sexo de los ángeles?

Hace pocos días visitaba una oficina gubernamental solicitando información para un financiamiento y con la mejor disposición de ánimo inicié mi riguroso saludo en la recepción:

-¡Buenos días!, señorita.
-¡Buenos días!, ¿sí, a la orden?
-Necesito por favor hablar con la ingeniera Lucía.
-¿Con la "INGENIERO" Lucía? –dijo como señalando un error-. Ya se la comunico...

Entendí en ese momento que la secretaria señalaba, con un tono distinto de voz y con el ceño fruncido, un supuesto error cometido por mí al denigrar el nivel de su jefe. Aunque era mujer, no podía endilgársele el femenino a su oficio. No entendía la razón. Días después el fenómeno se hizo recurrente: una amiga que recién recibía su título de la Facultad de Ciencias Jurídicas, me dio la noticia muy sonreída: «¡¡Ya soy ABOGADO!!». Mucho menos entendí el porqué no nombraba su profesión con su género respectivo. Si es mujer, pues debe presentarse como abogada.
Los cambios sociales y culturales del mundo occidental ocurridos en el siglo XX han hecho que la mujer participe más activamente en labores que tradicionalmente eran del ámbito masculino.
No hay que temer en llamar los oficios y títulos con sus respectivos géneros: bachillera, ingeniera, abogada...
Caso especial es la palabra «Canciller», que la Real Academia recomienda utilizar tanto para el femenino como para el masculino: «la canciller, el canciller». Igual para el caso de las abreviaturas. Cuando hablamos de «Doctor» escribimos «Dr.» y para el caso de «Doctora» pues sin dudar escribimos «Dra.». Igual en el caso de «Sr.» y «Sra». ¿Por qué entonces tanta reticencia a usar el «Prof.» y el «Profa.», según corresponda el género?


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14 enero, 2007

Youtube o la incómoda libertad

Paseando por el ancho mar de los blogs he conseguido noticias que señalan algunos problemas legales que ha afrontado la compañía Youtube, recientemente comprada por Google. El primero de ellos se refiere a la demanda interpuesta por Daniela Cicarelli, modelo brasileña a quien un “paparazzi” grabó sus “actos amorosos” en una playa con su novio. El video fue difundido por Youtube y la decisión final de la justicia brasileña fue ordenar a la compañía a retirar el material, llegando al punto de prohibir el acceso de Youtube al país carioca. Hace poco otro caso similar ocurrió en la India, reseñado por la gente de Noticias 24, en el cual se reclama la “ofensa” hacia la figura de Gandhi por medio de un video en el cual se parodia la figura del extinto líder hindú relacionándolo con un "stripper". En ambos casos, el problema central está en las nuevas situaciones que plantea la Internet con la idea de responsabilidad, autoría, difusión, categorías que se han transformado con las nuevas tecnologías de información.
En Venezuela, en la primera Constitución de 1811, se previó la idea de responsabilidad de la autoría al considerar como delitos las ofensas, las injurias, la violación de la privacidad. Era un delito del autor, no del medio, si se irrespetaba la ética de la comunicación. En el caso de los anónimos o seudónimos, el director del medio debía conocer la identidad para estar prevenido ante una demanda; en caso de desconocerlo, el editor era el responsable y sería el demandado. Pero como sabemos, la descentralización de la figura del editor (todos los usuarios podemos serlo) y la potenciación del anonimato en las nuevas tecnologías han hecho de la Internet un medio que nos impele a discutir la nueva relación de los seres humanos con el ejercicio de su comunicación.
¿Qué opinan ustedes amigos blogueros? ¿Creen que deba eliminarse el anonimato de la Internet y que cada persona sea responsable de lo que dice?

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11 enero, 2007

Ciudad de pobres corazones

A veces siento esta ciudad, Puerto Ordaz, como un lugar que no termina de hacerse, como un conglomerado de casas que están en el aire y que, a ratos, tienden a irse en picada. Esta ciudad-maqueta se me muestra extraña, ajena, como si requiriera de un manual de uso para recorrer sus calles; de todo menos una ciudad.
Como llevo en la sangre la antigua ciudad colonial, como he vivido y sufrido desde mi infancia el damero que hace que la realidad sea monótona y predecible, en estas anchas avenidas con aceras de adorno (pues sólo un loco camina con estos rayos de sol "parte piedras"), sin plaza Bolívar ni catedral, me siento desorientado.
En Puerto Ordaz los centros comerciales sustituyen a la plaza de mi infancia y confieso que aún me cuesta encontrar las palomas, las ardillas y los viejos que leen la prensa entre las tiendas de comida rápida, las ventas de celulares y los salones de belleza.

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La historia se repite, se repite, se repite...

La historia siempre ha sido buena consejera. Basta con echar una mirada al pasado para, en medio de asombros, encontrarnos con situaciones similares a nuestro presente. Pareciera que la vida se divierte viéndonos tropezar una y otra vez con el mismo obstáculo. Tomemos un ejemplo. El gran imperio romano tuvo un desarrollo político y social espléndido. En 1229 años Roma pasó de monarquía a república y de ésta a imperio, evidenciando una curva de igualdad y desarrollo social que tiene su cúspide en la república y que decae en la fase imperialista, momento en el cual las eternas leyes del derecho romano creadas para el bienestar de todos habían sido relegadas por la opinión y decisión de un gobernante. Ya la discusión en asambleas no representaba el poder. Ya la discusión, la confrontación de ideas, el diálogo, que habían llevado a la cultura griega a su máximo esplendor, todo ello era un estorbo para los fines políticos. Símbolo de esa etapa de destrucción social lo es Cayo César, alias “Chancletica” o Calígula. Sus locuras y andanzas son harto conocidas, siendo una de las más mencionadas la intención de nombrar a su caballo Incitato como senador de Roma. El historiador romano Salustio previó aquella hora atroz en una frase que pone la piel de gallina: “Todo se dividió así en dos partidos; y entre ambos se vino abajo la república”.


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05 enero, 2007

¿Cómo conocer la historia latinoamericana a través de su música?


La música, al igual que todo verdadero arte, transporta sueños, angustias, ambiciones y temores del artista y del tiempo que le ha tocado vivir. Siendo así, podríamos tomar cualquier canción y hurgar en ella la visión de la sociedad que se refleja entre cada letra y cada cadencia escuchada. Imaginen entender el lamento hispanoamericano a través de la Nueva Canción Latinoamericana de los sesenta y setenta, con Violeta Parra, Alí Primera, Víctor Jara y Atahualpa Yupanqui; o atisbar el sopor de tedio de la juventud ya sin ideologías de la década de los ochenta con “Cuando seas grande” de Miguel Mateos; comprender la diáspora latinoamericana que produjo la dictadura argentina con “Plateado sobre Plateado (Huellas en el mar)” de Charly García; recordar la indignación social venezolana de los noventa con “Políticos Paralíticos” de Desorden Público o “Merenfunk” de Evio Di Marzo y su Adrenalina Caribe.
Así lo hizo una amiga con la conocida canción “La casa de Fernando”, de la Billo’s, y según la interpretación dada por ella puede verse en la canción el derroche de la Venezuela saudita de los años setenta. Los invito a leer su excelente reflexión:

El festín de Fernando
(cuadro retrospectivo)

Catherine García Rodríguez.-

Siempre me he preguntado si otros pueblos –aparte del venezolano– gozan de un repertorio de canciones navideñas de tradición tan estable y duradera. Es inimaginable una Navidad venezolana sin los ya clásicos Sin rencor, Faltan cinco pa’ las doce, La grey zuliana y los infaltables de la Billo’s.
Fue precisamente una de estas últimas tardes decembrinas cuando, sentada en una camionetica de transporte público, escuché en la radio una melodía que me pareció muy familiar, y ante las opciones que tenía de escuchar el ruido de la calle o el cieguito que pedía “500 bolos que no empobrecen ni enriquecen a naiden”, me decidí a prestarle atención a aquella canción que había escuchado todas las navidades de mi vida, que no es otra sino la célebre "La casa de Fernando" de la Billo’s.
Viajando en la camionetica, imaginaba entonces a los borrachines amigos de Fernando un domingo cualquiera de aquellos más “bondadosos” años setenta:

Domingo al atardecer vamos a casa de Fernando
como no hay nada que hacer seguro nos está esperando.
Lo mismo que pienso yo una docena está pensando
como no hay nada que hacer vamos a casa de Fernando.


Y Fernando, rozagante y espléndido recibe a sus amigos al tiempo que le dice a su esposa:

y prepare más comida que la gente está llegando.


Así, la infortunada mujer trata de calmar a los muchachitos que no paran de llorar, mientras calienta hallacas, destapa cervezas y sirve pasapalos.
Sentados en una mesa rebosante de tequeños y bolitas de carne, seguramente Fernando y sus “alegres” amigos hablan de la última campaña electoral, de la “Democracia con energía”, del carro último modelo, de la “oportuna Guerra del Yom Kippur que nos está llenando los bolsillos”, de las vainas de Nixon, del buen gusto de Diego Arria, de los petrodólares y de las maravillas de ofertas para viajar a Estados Unidos y a Europa.

Sírvame otro palo’e ron que ahora sí estamos gozando.
En la casa de Fernando nos estamos amañando...


El festín no se acaba sino hasta que no quede nada que pueda ser consumido; hasta que la última cerveza, el último tequeño y el último trago de ron hayan sido servidos, pues ya sabemos que los amigos de Fernando sufren de una especie de furor consumista. Son langostas insaciables.

Fernando se va a arruinar
Fernando se va a arruinar


Era esa “La Gran Venezuela”, la Venezuela de la abundancia, en la que mientras los ingresos petroleros crecían, Fernando y sus amigos hipotecaban al país y derrochaban el dinero en su eterna borrachera colectiva.
En la Venezuela de hoy los amigos de Fernando sueñan, o más bien amenazan, con un “inminente regreso”, los vemos todos los días haciendo alharaca en los medios, los vimos hace pocos días en las elecciones de la Asamblea Nacional, donde lo único que les faltaba era el palo‘e ron porque no estaban gozando. Sí, son los mismos de siempre. Los culpables del desastre que llevó a Venezuela a la ruina. Para no correr el riesgo de olvidar, cada Navidad escucharemos la guapachosa cancioncita de aquellos años setenta, aquel tiempo en que Fernando y sus amigos estaban en el clímax de su borrachera y pensaban que la Venezuela saudita era para siempre.

(1999)


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03 enero, 2007

¿Cómo gozar un 69?

Judit G. Barcina "El pez que se muerde la cola". España. (S/F)


Hace poco encontré en el blog
Libreros del amigo Roger Michelena un post acerca de la ocurrencia de Marshall McLuhan de revisar los libros en la página 69. Si lo que encontraba en esa página era de su agrado, pues compraba el libro y punto, sin más reseña crítica que mediara por la elección. Era una técnica empleada por McLuhan para poder seleccionar “buena lectura” entre tantos libros que se publican al año. Quise aplicar la teoría del 69 en algunos libros tomados al azar de mi biblioteca para ver qué ocurría. Vean los resultados:

El libro de las mil noches y una noche (Anónimo)

En la 212 noche

Ella dijo:

…se había enterado de la misión encantadora que en adelante había de corresponder a todos sus órganos delicados.
Entonces, como se acercaba la hora en que los padres iban a entrar, Hayat-Alnefus dijo a Budur: “Hermana, ¿qué hay que decirle a mi madre, que me pedirá que le enseñe la sangre de mi virginidad?” Budur sonrió, y dijo: “¡La cosa es fácil!” Y fue a hurtadillas a coger un pollo y lo mató, y embadurnó con su sangre los muslos de la joven y las toallas, y le dijo: “¡No tienes más que enseñarles eso! Tal es la costumbre, que no permite investigaciones más hondas”. La joven le preguntó: “Pero hermana mía, ¿por qué no quieres quitármelo tú misma, por ejemplo, con el dedo?”.

-o-

Ifigenia (Teresa de la Parra)

-¡Ah! ¡de manera entonces que porque el vecindario sea muy distinguido yo voy también a vivir bajo la tutela de los vecinos!
-Pero ven acá, María Eugenia, hija mía, ven, reflexiona –intervino Abuelita con la misma voz persuasiva de la mañana-. ¡Clara tiene razón!... Considera lo que te dice: Un padre es algo muy grande, muy sagrado, que no se muere sino una sola vez en la vida. Debes tener sentimientos… necesitas educar tu corazón… ¿Qué puede esperarse de una mujer que sea incapaz de sacrificarse un poco, un poquito… solamente lo que se requiere en general para guardar con decoro el luto sacratísimo de un padre?...
-Pero qué tiene que ver el piano con mi corazón! ¡¡canastos!! ni que…
-¡No hables con interjecciones, María Eugenia, hija mía, es ya la tercera vez que te lo digo!... ¡Eso no es propio de una niña!... y además… aprovecho la ocasión para advertirte: mira, te pones así, al trasluz con esa bata japonesa que tienes ahora y te ves indecentísima: ¡estás completamente desnuda!... ¿Por qué has de andar sin fondo, María Eugenia?...

-o-

La Celestina (Fernando de Rojas)


-Celestina: (…) mal sosegadilla debes tener la punta de la barriga.
-Pármeno: ¡Como cola de alacrán!
-Celestina: Y aun peor, que la otra muerde sin hinchar, y la tuya hincha por nueve meses.
-Pármeno: ¡ji, ji, ji!


Gocen ustedes echándole un vistazo a la página 69 del libro que tengan a la mano y luego me cuentan lo que resulta…

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02 enero, 2007

Quiriquire no es un trabalenguas...

Campo petrolero de Quiriquire. Postal estadounidense (1940)


Decidimos pasar el fin de año en Quiriquire, pequeño poblado ubicado en el estado Monagas, a treinta kilómetros de Maturín. Fundado en 1920, Quiriquire comparte la historia de los pueblos petroleros de la primera mitad del siglo XX venezolano, cuyo nacimiento, auge y decadencia estuvo acompasado con el devenir de las decisiones de las compañías petroleras estadounidenses. Basta con leer “Oficina Nº 1” de Miguel Otero Silva o “Memorias de una antigua primavera” de Milagros Mata Gil, para reconocer en esos relatos la historia común de los campos petroleros y de sus habitantes.
En Quiriquire, a mediados de la década de los años 30, se radicaron mis abuelos maternos Yamil Ajmad Shaner y Victorina Colón. Allí tuvieron 11 hijos, fundaron la logia masónica, establecieron un comercio donde se abastecían los trabajadores de la compañía petrolera, levantaron fincas con gran esfuerzo…
Mi abuelo había venido de Palestina, como conté en un post anterior, quizás huyendo de la eterna lucha contra los judíos, y aún me cuesta imaginar los sueños y las ambiciones que pudiera haber tenido en el barco de vapor que lo trajo hasta América. Me es difícil imaginar además el asombro y la esperanza de su rostro al llegar a Quiriquire y decir: “aquí sembraré mi futuro”.
En Quiriquire, las casas siempre se mantienen con las puertas abiertas; el cielo nocturno está plagado de estrellas y su luz compite con el débil amarillo de los escasos focos que alumbran las calles; la carne de cacería es un plato cotidiano en la mesa de los habitantes del pueblo; el burbujeante pozo de azufre espera a los que desean despojarse de alguna enfermedad… Tenía 15 años sin visitar Quiriquire y aún se me antoja como el lomo de un gran elefante que está echado, descansando en la selva. Así lo vi por primera vez cuando era un niño y así lo sigo viendo…


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01 enero, 2007

¡¡¡No es cierto lo que dice la prensa!!!

La realidad es, para muchos, concepto prefabricado, noción universal y atemporal que envuelve y determina nuestra existencia. La realidad es para muchos ámbito y reino de la posibilidad y lógica que se halla fuera del límite que traza nuestra retina y epidermis.
Si preguntásemos acerca de lo que es la realidad, de seguro recibiríamos como respuesta un breve recorrido ocular, como queriendo decir “¡pues esto!”, restringiendo el concepto a cuerpos presentes en un espacio. Pero el asunto no muere en esas palabras; realidad es interpretación, lectura que hacemos sobre lo que nos circunda. Realidad, como ya nos lo advirtió un viejo filosófo, es una suma de operaciones lógicas, un constructo mental, una odiosa cuadrícula cernida por el tamiz de los sentidos. Esta idea podría llevarnos a pensar que existen tantas realidades como seres humanos, que “cada cabeza es un mundo”; pero el pago y condición sine qua non para la convivencia en sociedad es la uniformidad de pensamientos y actitudes, tarea encargada a los aparatos ideológicos que nos marcan con el hierro encendido del comportamiento social y las actitudes “políticamente correctas”. Ya José Martí lo había dicho: “Apenas se nace, nos esperan junto a la cuna las costumbres, la tradición, el amor de los padres, el Estado, la Religión, y nos atan, y nos fajan, y somos por toda la vida un caballo embridado”. Por ello, los medios construyen diariamente y en parte el imaginario simbólico que nos identifica y que identificará la opinión que sobre nosotros tengan los futuros lectores de nuestro tiempo. Sin importar que la noticia dada sea una mentira, los medios de comunicación la hacen correr sin misericordia, llegando quizás a los extremos de los burdos métodos de persuasión publicitaria que esconden imágenes en un cubo de hielo y las no menos famosas "bolas políticas".
Don Tulio Febres Cordero, el “patriarca de las letras merideñas”, tiene un pequeño texto sobre las “bolas políticas en la historia”, donde muestra ejemplos de cómo la opinión publicada iba en contra de la realidad para alcanzar fines funestos. Un ejemplo tomo de allí:

Para terminar, y ya que del insigne Páez se ha tratado, incluiremos en estos apuntes un pasaje de la carta que le escribiera desde Pernambuco el general José Ignacio de Abreu y Lima, con fecha 18 de septiembre de 1868:

‘Vive al fin el general Páez, que yo creía muerto desde que leí en un diario que usted había sido víctima en Cumaná de un terremoto, que había desplomado el Cuartel sobre usted. ¿De dónde diablos partió esta noticia? ¿O sería uno de tantos embustes con que los odios políticos acostumbran alimentarse?
.

Es una eterna lucha la de la opinión pública versus la opinión publicada.

26 diciembre, 2006

El misterioso caso del blogger asesino

El cuerpo estaba tirado sobre los viejos disquetes ¾, los cuales, ensangrentados y desparramados, simulaban una obra de Pollock en el piso de granito. Sobre el escritorio aún parpadeaba el cursor en el monitor de la computadora, alumbrando la oscura escena del crimen con un tono verdeazulado intermitente.

-De bolas, Hernández- dijo el comisario García, quien nunca oyó hablar de Sherlock Holmes y de su sutileza para mostrarle el significado de las pistas a su ayudante Watson.
-¿Pero de verdad cree usted, mi comisario, que debamos estar aquí? Parece un simple caso de suicidio como cualquier otro. Vea que no hay puertas ni ventanas forzadas, él solito se clavó el cuchillo.
-Qué vaina contigo, chico. Este caso es igualito a uno que ocurrió hace meses en Barquisimeto. Un muchacho que no sale de su cuarto, pegado a la computadora por horas y horas, en eso que llaman ahora “blogueo”, y que luego de varios días encerrado en su cuarto sus padres insisten tanto que llaman a un cerrajero para abrir la puerta y consiguen el cuerpo desangrado de su hijo.
-Si, oí algo de eso.
-Pues también encontraron uno en Maracaibo. Este sería el tercero. La vaina es, chico, que en todos los casos revisaron los blogs hechos por las víctimas y coincidían en que tenían comentarios muy sospechosos de un blogger desconocido. Parece que la persona que recibe el comentario comienza a sufrir por la angustia de saber quién es el autor del comentario y, por tanto sufrimiento, termina matándose.
-¿Qué decían esos comentarios, mi comi?
-Ahí está el asunto. El comentario era una pendejada, solo unos puntos suspensivos- decía el comisario García mientras abría una bolsita de Doritos que sacó de su chaqueta de cuero negra-. Tres mierditas de cucaracha que no significan nada. En el Departamento de Investigaciones nos dijeron que algunos bloggers hacen eso con la intención de mostrar su existencia y aumentar así el tráfico de los blogs.
-Pero segurito que los muchachos de informática podrán averiguar quién envía esos mensajes…
-Está difícil la cosa, Hernández. Todos los comentarios han sido enviados como anónimos. Siéntate y revisa ahí la computadora. Seguro conseguimos el mismo comentario anónimo…

Los regordetes y cortos dedos índices de Hernández tecleaban pausadamente. Ante sus ojos se mostraba el blog de la víctima. Su ranking de Blogalaxia mostraba el 184 y en el último post aparecía la frase que el comisario esperaba: “1 comentario”.
La seguridad del comisario quedó suspendida, como el trozo de Doritos en su mano ante la boca abierta, al ver que el comentario de los puntos suspensivos aparecía esta vez con el nombre del usuario.

-Quita pa’llá. Déjame ver esa vaina. Ahora sí que tenemos al pendejo éste- dijo el comisario aventando de la silla a Hernández y dándole la bolsa de Doritos.

Mientras hacía click sobre el usuario y cargaba el blog en la pantalla del monitor, el comisario sintió sobre su espalda el filoso cuchillo que le penetraba las entrañas.

-Esta maldita versión beta –decía Hernández mientras afincaba aún más el cuchillo en el cuerpo del comisario…

22 diciembre, 2006

Lista de regalos para el 2007...

Queridos bloglectores:
Me despido por lo que queda del año para darle descanso a ustedes de estos saparapandeos. Varios temas me quedan en el teclado que seguramente les estaré presentando el próximo 2007.
Necesito estos días para hacer mi lista de regalos. No me olvidaré de pedirle algo a ustedes.
Que la pasen de lo mejor...

19 diciembre, 2006

Mi padre es un mago

Mi padre es un mago. No lo digo en sentido figurado para elogiar su capacidad de aguante en la crianza de tres hijos, sino que en realidad él es mago de pañuelos, naipes y conejos. De pequeño me asombraba aquel maletín para guardar herramientas que él había convertido en depósito de trucos. Para cualquier reunión familiar, mi padre siempre llevaba su maletín, del cual salían maravillas que dejaban boquiabiertos a todos: el truco de la moneda que aparece en la oreja de un niño, el de los aros soldados que logran desunirse, el de adivinar la carta escogida, el de la paloma que sale de un montón de pañuelos, el del cigarro encendido que desaparece en el puño… Truco tras truco, las fiestas terminaban con mi padre rodeado de niños gritándoles por un acto de magia más.
En casa no era distinto y la magia persistía. Recuerdo los sábados con mi padre al frente del televisor viendo al Mago Henry presentado por Amador Bendayán. Las explicaciones que me daba mi padre acerca de los trucos que observábamos siempre venían precedidas de una advertencia: “Un buen mago nunca revela sus trucos”.
Pero debo confesarles que por conocer el secreto, por saber de la existencia de la cuerdita, del espejo, del compartimiento secreto, de la carta marcada que permiten la ilusión, tuve irremediablemente que buscar otro tipo de magia, algo que me ofreciera de nuevo el asombro. Recurrí a los libros para buscar la magia perdida y conseguí en ellos trucos estupendos, algunos superiores a los que hacía mi padre: supe de naipes que eran soldados de una reina que vivía en un lugar mágico, conocí a unos soñadores que intentaron ir a la luna y lo lograron, me enteré de un hombre que al despertar se encontró convertido en un monstruoso insecto…
Quizás, a la final, estudié Letras porque mi padre es mago…

18 diciembre, 2006

El mordisco de la manzana



¿Y
si al morder la manzana
Adán anhelaba
huir de esa tierra de tedio?

Inmolación...


Condeno a mis pies por no saber dirigirme
(por el polvo de las botas conoceréis al hombre).
Maldigo a mi lengua, tajo de nalga sin piel,
que se rebela a la razón repartiendo pedorretas.
Condeno a mis ojos que no ven más allá
de la apariencia.
Maldigo a mis oídos que ante a la ofensa
retraen al rostro.
Condeno a mi nariz que ante el olor de la mandarina
evoco tu presencia.
Maldigo a mi cabeza que de regazo
siempre ha sido huérfana.
Condeno a mis manos que, por las tuyas yertas,
pedirán súplicas algún día.
En fin, mil veces maldito mi cuerpo que sólo conoce
una forma de amar.
Porque amando se logra el nirvana.
Aristóteles, Rousseau, Linneo,
seres desorientados,
nunca comprendieron que el hombre es él y sus errores.

17 diciembre, 2006

El verdadero valor de la prensa


Las publicaciones periódicas son en nuestra época como la respiración
diaria; ni libertad, ni progreso, ni cultura se concibe sin este vehículo
Sarmiento


Los hombres de la bucólica Caracas de principios del siglo XIX, veían asombrados cómo eran invadidos por un recién llegado forastero. Era un lunes 24 de octubre de 1808 y el extraño, según rumores, había salido del taller de Mateo Gallagher y Jaime Lamb, situado en la misma ciudad, y en donde existía una máquina llamada imprenta, que según algunos era un artefacto diabólico que intentó traer Francisco de Miranda. “Gazeta de Caracas” llevaba por nombre el delgado personaje de cuatro páginas. Desde entonces, la pequeña ciudad no sería la misma, pues había nacido el periodismo.
El periodismo nace en Venezuela en una situación en la que la sociedad ve turbada su tranquilidad colonial por los sucesos de la guerra independentista. No hace su aparición el periódico como instrumento de ocio y de asunto exclusivo de las letras; sino que presta su tinta para los avatares de lucha del siglo XIX que superan la cifra de más de 2.000 guerras. Y el periodismo, ejercicio que combina la impresión efímera y a la vez el resguardo temporal, “único capaz de recoger la memoria integral del hombre”, como diría Humberto Cuenca, no podía obviar los sucesos que a su alrededor se desarrollaban. Así, el periódico vino a desempeñar en los primeros años del siglo XIX una función de tribuna y de herramienta para la instrucción ideológica. Miranda daba importancia suprema al periódico, tildándolo de “civilizador”, además de exigir a sus tropas la inclusión de una imprenta entre sus pertrechos; y Simón Bolívar, El Libertador, hablaba de “hacer las guerra con los papeles públicos”. Se desataba entonces a la par otra guerra en los tipos y galeras que imprimían los periódicos. Una guerra de ideas y de fundamento de posiciones que en lo político se mantuvo en el transcurso del siglo: en la Oligarquía Conservadora, en el Federalismo, en el guzmancismo, en el Legalismo, en el castrismo y en las diseminadas revueltas caudillescas del interior del país.
Si en lo político el periódico sirvió de escenario para la confrontación de ideas, en lo económico dio un nuevo aspecto a las relaciones comerciales. Con la transformación del lector como público consumidor se intensifica y desarrolla la aparición de avisos publicitarios erosionando subrepticiamente con ello ciertas normas sociales: se muestra a la mujer como medio para la venta, se habla abiertamente del adulterio, de la menstruación, se utiliza un espacio privado como el baño para mostrarlo como espacio público para el comercio. Se amplía igualmente el radio de acción de las relaciones mercantiles: el producto llega hasta donde llegue el periódico.
En el aspecto cultural el periódico va a cumplir en el siglo XIX una función modernizadora, pues dará al escritor un nuevo lenguaje, una nueva manera de decir. Con el breve espacio que ofrece el periódico se imposibilita, o en todo caso resulta contraproducente, dar rienda suelta a la redacción ampulosa y cargada de metáforas y giros latinos; y con la rapidez de edición, o diarismo, iniciada en Venezuela en 1837 con el “Diario de avisos”, se da paso al trabajo poco pensado y sin pulituras. Con esas condiciones de brevedad y rapidez que exigía el periódico, el lenguaje escrito tuvo que vestir un nuevo ropaje: claridad y sencillez. Para decirlo con palabras del escritor español Azorín:

El periodismo, con sus procedimientos rápidos, ligeros, amenos, ha contribuido a que los géneros literarios: novela, teatro, etc., adquieran esa misma ligereza, rapidez y amenidad de los trabajos de prensa.

Con el periódico aparece en Venezuela la figura de la escritura como profesión, de la redacción asalariada, que se inicia en 1868 con “La opinión nacional”, pagando articulistas como José Martí. Ello dará nuevas formas al desarrollo de la institución literaria venezolana en el siglo XIX.
Quizás otra de las funciones en las que haya desempeñado presencia indiscutible el periódico en el siglo XIX venezolano es el de la labor de alfabetización que hubiera desempeñado entre la gran masa de habitantes sin los conocimientos de lectura y escritura. No hemos conseguido trabajos que mencionen el asunto, pero imaginamos y nos aventuramos a hipotetizar que la prensa ayudó, cual cartilla de letras, en la labor de alfabetización de los pueblos.
Para los lectores de hoy, la prensa venezolana del siglo XIX encierra toda esa época de gesta y lucha, de formación y ensayos de repúblicas; en sus páginas se observa el horizonte de lo transitado, el punto único que encierra el universo, cual aleph borgiano, que nos faculta la entrada tanto hacia el ayer pomposo como al pasado menudo. Ya muy bien decía Tulio Febres Cordero en el mismo siglo XIX, en 1886, que:

El objeto del periódico no está circunscrito a lo presente; no, a la vez que instruye al público de las crónicas del día en todos los ramos de la actividad humana, es depósito sagrado en que queda la memoria de los hechos.

Por esta razón debe desarrollarse intensamente una labor de rescate e indización de las publicaciones periódicas venezolanas del siglo XIX que pueda preservar y dar forma a todo ese enjambre de papel y tinta. Como alerta, Tulio Febres Cordero propuso en 1886, con la visión de futuro que ostenta el verdadero historiador, la siguiente idea:

Que cada periódico publique anualmente en un folleto manuable el índice o repertorio alfabético de las materias más curiosas e importantes que haya publicado durante el año corrido.

Quizás si hubiéramos prestado atención, otro sería el cuento de estas líneas...

15 diciembre, 2006

¿Existe el error ortográfico?

Esta pregunta quizás haya alterado su tranquilidad, sobre todo cuando a muchos de nosotros nos ha costado con sangre, sudor y lágrimas seguir a pie juntillas las machaconas reglas de la Real Academia Española. ¿No recuerdan ustedes las largas horas de suplicio y de reprimendas que nuestra maestra nos infligía para que no escribiéramos más «agua» con «h»? ¿Recuerdan la torturante frase: «estos muchachos no cometen errores sino horrores ortográficos»? ¿Entonces tanto sufrimiento y vergüenza para que nos vengan ahora a decir que el error ortográfico no existe?
Hace varios años surgió una polémica, supuestamente iniciada por Gabriel García Márquez, la cual alentaba la eliminación de la ortografía. Así, la libertad total y la comodidad expresiva eran los argumentos para escribir. Nos podíamos olvidar de la «h», utilizar la letra «k» para sustituir las palabras con «c» y «q», a no prestarle atención a los acentos. Esta propuesta de un lenguaje sin reglas, sin embargo, no era nada novedosa. En la época de las vanguardias artísticas, principios del siglo XX, ya los creadores abogaban por un nuevo lenguaje que pudiera expresar ese sentir que venía en la innovación científica y cultural. Más atrás, en la época de la independencia hispanoamericana, algunos grupos «radicales» hicieron la propuesta de independizarnos de España no sólo en lo político, social y cultural, sino además en el lenguaje, y como se estaba fundando un nuevo mundo era necesario crear un lenguaje para darnos identidad propia.
Así, hablar de la existencia o no del error ortográfico, de la eliminación de toda regla o hasta de la creación de nuevos lenguajes, viene a ser más una toma de conciencia del usuario ante su habla: unos adoptan la posición del «creador», quien moldea su composición con libertad y no cree en reglas «que pulen y dan esplendor», y piensa que el error existe cuando la academia se entromete en la natural relación del hablante con su lengua; y otros del «celador», quien vigila el uso correcto del lenguaje y en ello se le va la vida. ¿Y usted, es creador o celador?

13 diciembre, 2006

El enmascarado...

Rafael Bolívar Coronado resulta un extraordinario caso en la historia de la literatura venezolana. Obviando el ya significativo hecho de ser el autor de la letra del “Alma Llanera”, Bolívar Coronado se presenta como el escritor venezolano que más seudónimos ha llegado a utilizar. Fue tal el afán de enmascaramiento que se sirvió de más de seiscientos seudónimos, diseminados, la mayoría, por la prensa venezolana de principios del siglo XX. Así, la obra de Bolívar Coronado es el pretexto perfecto para reflexionar acerca de la figura del intelectual, del autor y del uso del seudónimo en la Venezuela modernista.
Para el creador moderno, la aniquilación de la figura del autor resultó ser el consuelo y la defensa para un mundo con sed de fama y espectáculos. Desear la voz sincera y personal, sin importar el gusto del público, obligó a los artistas a escudarse en otras vidas o nombres que permitieran el desarrollo de un arte que, además de confrontar a la demanda kitsch por medio de las innovaciones en la forma y los temas, desestabilizara la asfixiante vorágine de la firma que definía de manera inmediata la calidad de la obra. El escritor modernista, con ese afán de doble vida, recurrió a la muleta literaria del seudónimo, del plagio y anónimo, ya bien por la carencia de libertad, o bien por la necesidad de enrarecer la oscura vida del hombre común. Así, una apasionada investigación sería, a partir de la obra de Rafael Bolívar Coronado, discernir la relación entre la función autor y sus condiciones sociales y, además, pensar el plagio como recurso para transformar las condiciones de la producción artística en los estertores del modernismo venezolano, antecedente de las corrientes críticas que proclaman la “muerte del autor”.
Veamos en qué resulta todo esto...

11 diciembre, 2006

Imprenta y plomo que liberan

En esta pequeña nota deseo mostrarles los textos venezolanos impresos durante la Guerra de Independencia que se encuentran en la Biblioteca Febres Cordero de Mérida. En primer lugar, llamaremos Guerra de Independencia al largo proceso de quince años (1808-1823) que copó el panorama de la historia venezolana, con el que se buscaba la autonomía con respecto al imperio español de todos los actos económicos, administrativos, civiles y políticos. En segundo lugar, llamamos impresos venezolanos a toda la producción tipográfica realizada en Venezuela, remitiendo para su explicación a los trabajos de Pedro Grases y Julio Febres Cordero G. sobre la historia de la imprenta en este país. Según el resultado obtenido, que colocamos en forma de lista al final de esta nota, observamos que tres obras se encuentran en la Biblioteca Febres Cordero de Mérida.
Las tres, ratificando aquel manoseado lema de que el plomo de la imprenta ayudó a la consecución de la libertad, evidencian la importancia de la imprenta en la edificación de la República. Esperamos que este arqueo sirva a los investigadores del arte tipográfico y de la historia patria en general.

-Antonio Nicolás Briceño. Refutación que D. Antonio Nicolás Briceño, Representante de Mérida, en el Congreso General de Venezuela, hace del discurso inserto en el número primero del Patriota, afin de probar la utilidad, conveniencia, y necesidad de dividir la Provincia de Caracas. Impresor: Juan Baillio. Caracas, 1811.

-Francisco Javier Ustáriz. Contestación oficial del ciudadano Francisco Xavier Ustariz al General en Gefe del Exercito Libertador ó Proyecto de un Gobierno Provisorio para Venezuela. Impresor: Juan Baillio. Valencia, 1813.

-Venezuela. Constitución política del estado de Venezuela, formada por su segundo Congreso Nacional, y presentada á los Pueblos para su sancion. Impresor: Andrés Roderick. Angostura, 1819.

10 diciembre, 2006

La muerte de Pinochet

La noticia ha corrido de boca en boca, de blog en blog, de noticiero en noticiero: Augusto Pinochet, el dictador chileno, ha fallecido el día de hoy. A la mente se nos viene el movimiento popular de Salvador Allende y el posterior exterminio y exilio de gran cantidad de chilenos que aún hoy hacen vida en la diáspora latinoamericana.
Basta recordar, además, la larga lista de novelas de la dictadura en la cual se mostraba siempre el ambiente represivo como un espacio donde el silencio era la norma. Quizás por ello era necesario poner fin a la voz del cantautor chileno Víctor Jara, a quien recordamos también en este día para la reflexión:

Te recuerdo, Amanda,
la calle mojada,
corriendo a la fábrica
donde trabajaba Manuel.
La sonrisa ancha,
la lluvia en el pelo,
no importaba nada,
ibas a encontarte con él.
Con él, con él, con él, con él.
Son cinco minutos.
La vida es eterna en cinco minutos.
Suena la sirena. De vuelta al trabajo
y tú caminando lo iluminas todo,
los cinco minutos te hacen florecer.
Te recuerdo, Amanda,
la calle mojada
corriendo a la fábrica
donde trabajaba Manuel.
La sonrisa ancha,
la lluvia en el pelo,
no importaba nada
ibas a encontrarte con él.
Con él, con él, con él, con él.
Que partió a la sierra,
que nunca hizo daño. Que partió a la sierra,
y en cinco minutos quedó destrozado.
Suena la sirena,
de vuelta al trabajo
muchos no volvieron,
tampoco Manuel.
Te recuerdo, Amanda,
la calle mojada,
corriendo a la fábrica
donde trabajaba Manuel.

08 diciembre, 2006

Gastronomía lingüística

Ya que Cervantes dijo alguna vez que “el estómago es la oficina donde se fragua la salud y la vida”, el conocer el origen del nombre de los alimentos, los datos curiosos sobre su historia y su nombre exacto permitirá poseer, al igual que mantener en buen estado nuestro aparato digestivo salvándonos de cualquier burocracia estomacal, una conciencia en el lenguaje que hará más seguro nuestro decir. Veamos.
Es bien conocida la pasta seca que ablandamos en leche y que unos llaman "bizcocho" y otros "biscocho". Resulta fácil aclarar la duda recurriendo a la etimología de la palabra. La palabra "biscocho" está formada por dos partes: bis-, que es el prefijo que denota repetición y –cocho, que proviene del latín coctus y significa "cocido". Así, "biscocho" quiere decir “dos veces cocido”, que es la manera como se prepara tan delicioso alimento. De la misma manera, "sancocho" proviene del “cocido sazonado” o, lo que es lo mismo, “cocido con sal”: sal-cocho=san-cocho.
"Hallaca" –amenazada esta opinión por hipótesis adversas– no pudo ser voz indígena por la inexistencia de la "ll" en su vocabulario y por no saber los indígenas de Venezuela preparar semejante plato. Los españoles, utilizando los recursos aquí encontrados, sustituyeron la harina de trigo europea por la harina de maíz del Nuevo Mundo y tomaron la hoja de plátano para poder cocer las hayacas. La voz original hayaca proviene de la ya antigua costumbre de comer este plato en Nochebuena; siendo haya- “regalo de Navidad” y –ca la desinencia o determinación que denota “cosa pequeña”; de esta manera hayaca vendría a significar “pequeño regalo de Navidad”.Y para finalizar con esta larga lista –que no listado– de alimentos, que por lo extensa ya produce indigestión, haremos mención al entuerto lingüístico que nos obliga dar la situación económica del país. Llamamos "almuerzo" a la comida que se ingiere después del desayuno y que por cantidad, variedad y sazón podríamos llamar “la principal”. Quizá la palabra se formó por la unión del antiguo pronombre al- que significa “otro” y el participio irregular de morder, –muerzo, que significa “bocado”. Entonces "almuerzo" es “otro bocado”, el que sigue después del desayuno; pero muchos de nosotros tenemos al almuerzo como el “primer” bocado y no como “otro”.

Siga usted con la lista y que tenga buen provecho...

07 diciembre, 2006

Sobre santos y automóviles

A la hora de recordar la muerte de José Gregorio Hernández se menciona como un hecho sorprendente el que el único carro que existía en Caracas haya segado la vida a hombre tan ilustre. Pero la verdad es que hay que ser bien santo para creer semejante cuento. Para el año de 1919, fecha de muerte del Dr. Hernández, existía en la capital venezolana la cantidad de 4.000 automóviles aproximadamente. Inclusive, Caracas contaba con un tranvía, de donde bajaba “El Venerable” antes de ser sorprendido por la desgracia. Antecedentes memorables tuvo el automóvil en nuestro país: el primer Ford que llegó a Venezuela fue traído por Alfredo Anzola en 1908. Cuentan que la esposa de Cipriano Castro era adicta a los paseos en automóvil, el cual era manejado por un chofer francés. Otro francés fue el conductor del primer automóvil en Mérida; el Presidente del Gran Estado Los Andes, Amador Uzcátegui, mandó traer desarmado el automóvil en 1916, y ya en funcionamiento los merideños lo llamaron “el carro prisionero”, pues sólo podía recorrer hacia arriba y hacia abajo la avenida Bolívar, la única empedrada para el momento.

06 diciembre, 2006

¡¡¡La Tierra es plana!!!

Pudiera hacerse la historia de la ambición y la creatividad humanas elaborando una lista de temas aparecidos en la bibliografía universal. ¡Qué de luces nos ofrecería estudiar, por ejemplo, el pensamiento moderno de principios del siglo XX a través del “Ulises” de Joyce. O comprender el paso del feudalismo al capitalismo con la lectura del Quijote!
Si continuamos con este criterio, cómo podría entenderse la presencia en Caracas, en 1956, de un libro titulado “El universo al derecho”, de Jorge Crespo Vivas, y en el cual se intenta demostrar con cálculos, citas y otros argumentos que la Tierra es en realidad plana?
Oigamos al mismo Crespo Vivas resumir las 346 páginas de su libro publicado por la Imprenta Nacional, diciéndonos sin más señales el propósito del texto:

Nuestra sincera oposición al sistema astronómico establecido, el cual está fundado en un castillo de teorías inverosímiles y a la vez interminables, desde luego que cada astrónomo por llenar cuartillas o hacer más confuso e incomprensible el sistema establecido, presenta cuanta teoría le sugiere el pensamiento, ya de carácter alarmante o no, con sólo dar por sentado el movimiento de la Tierra y, por tanto, su redondez esférica. (…) una Tierra que, desde nuestras primeras miradas, pasos y acciones nos dice lo que es: plana e inmóvil. Mas al avanzar en edad y entrar en estudio y coger una naranja, nos convencemos una vez más y sin esfuerzo alguno, que no puede ser como ella, desde luego que aun difícilmente podemos conservarnos largo rato parados sobre una esfera, con el iten de que al descender de ella si no lo hacemos de un golpe, corremos con el peligro hasta de perder la vida, o por lo menos, el de salir muy mal parados. Esto, estando en pleno reposo; y si es en movimiento, más ligero comprendemos que nuestra Tierra no se mueve y ni es redonda, desde luego que claramente observamos que ni con la imaginación podemos colocarnos sobre ella”.

Quizás en nuestro continente, en la década de los 50, época de oro de las dictaduras latinoamericanas, el mundo se veía plano, uniforme, sin arriba ni abajo, sin diversidad. Un mundo “ancho y ajeno”...

05 diciembre, 2006

El bastón...

El bastón es, para muchos, símbolo de enfermedad y vejez, imaginándonos su uso exclusivo en manos temblorosas y como apoyo de pasos cansados. Pero la verdad es que así no ha sido siempre. Desde su aparición en la era Paleolítica, el bastón fue utilizado como instrumento para dar muerte a las presas y entre algunas primitivas tribus era el símbolo del mando.
El bastón llega a Venezuela, durante la época colonial, debido a la adopción de costumbres civilizatorias europeas. Para ilustrar la presencia del bastón en la historia venezolana, enumero algunos datos hallados entre apolillados papeles:

-El nueve de enero de 1789, en la ciudad de Mérida, se crea la policía colonial por mandato del Teniente Justicia Mayor Jerónimo Fernández Peña. Entre una de las tantas funciones de la policía colonial se encontraba: “Mando que ninguna persona cargue bastón, sólo aquellos que por sus empleos o cargos que obtienen deben cargarlos, pena que al inobservante se le aplicará un mes de cárcel y cuatro pesos de multa que se aplicarán en la forma ordinaria”. Esta disposición estuvo en vigencia hasta 1796.

-Antes de instituirse la banda presidencial como símbolo de la primera magistratura, el bastón desempeñaba tal uso.

-El 19 de abril de 1810, al ser depuesto Vicente de Emparan y Orbe –último capitán general de Venezuela– por el Cabildo revolucionario, Vicente Salias le arrebató su bastón.

-Francisco Iturbe la regaló un bastón a Simón Bolívar, su amigo íntimo, en 1827. En agradecimiento Bolívar le escribe una carta, fechada el 1º de julio: “Recibo con mucho placer un bastón que Ud. me da: es la imagen del mando que yo aborrezco, por lo que jamás uso tal insignia”.

04 diciembre, 2006

Texto para un amigo que se encuentra triste

Van pasando los días en que la compañía era justa
-por justa necesaria-.
Van pasando los días en que los manjares no eran sólidos,
pero igual,
no notabas la diferencia.
Van pasando los días en que la noche era una carga muy pesada.
Van pasando los días
y te acuerdas de los textos sin contexto,
y de los otros,
de los textos con pretextos
-sobre todo los últimos son los peligrosos-
porque son los textos convertidos en horas vividas,
que te persiguen y te acorralan,
porque son páginas a muchos espacios,
pero a un sólo rostro que se nos hace eterno;
y vienes y das y das
de boca al mismo tema
pero resulta que el mundo no es eso,
o exactamente no es eso.
Vendrán demasiadas decepciones y unas cuantas alegrías;
entonces viene a pelo lo de los estoicos con aquello de
“hasta cuándo gimotearás como un bebé,
cuándo vas a empezar a alimentarte de manjares sólidos”.
O pareciera que ahí está el asunto,
prolongar los momentos de alegría
para que los de decepción sean apenas una pausa imperceptible.
¡Y qué contradicción!
mientras los comunes se beben un poco de vida
en interminables rutinas,
los hombres con talento desocupan su espacio
y sucumben
por una de dos:
o al licor para crear irrealidades
o a la decepción
para justificar
el pesado arrastre de los pies.

Ni un pelo de tonto...

Era costumbre de los antiguos romanos dejarse crecer la barba. Ticinio Menas, hacia el año 454 a.C., hizo traer barberos de Sicilia, siendo así el primer hombre que se afeitó en Roma. Esta moda de lucir el rostro lampiño duró hasta Adriano, quien para ocultar una cicatriz que tenía en la cara volvió a revivir la costumbre de la barba. Cuando a un adolescente romano comenzaba a aparecerle sobre su rostro la pelusa característica de sus años mozos, el día de la primera raída era festivo, estando sus amigos obligados a visitarlo con regalos. Los residuos de la afeitada eran ofrendados a los dioses.

03 diciembre, 2006

Resultado de las elecciones

Ya he recibido varios mensajes de texto en mi celular con resultados de las elecciones presidenciales. Unos mensajes son del sector chavista y dicen que conocen a un amigo, que tiene un primo, que es novio de una amiga cuya hermana trabaja en el CNE y el resultado parcial es 65% a 35% a favor de Chávez. Otros mensajes de texto que he recibido dicen lo contrario, aunque mantienen la misma larga lista de conocidos (más larga que la genealogía de Macondo) y dan por ganador a Rosales.
La verdad es que a estas horas la angustia y la presión aumentan.
Lo que pido desde este rincón de Venezuela es que después de estas elecciones, lo único morado sean nuestros meñiques y no nuestros ojos.
Tranquilidad y civismo.

Al que no vaya a votar...

que le caiga la maldición del rey Tut.

A ejercer nuestro derecho, pues.

01 diciembre, 2006

El carácter tribal de la sociedad venezolana

La tribu, por definición, es una forma de organización social caracterizada por la presencia del “jefe único” o “cabecilla” como regulador y legislante de las instituciones civiles. La materialización del jefe único está representada en la figura del “ídolo”, al cual se le atribuye el privilegio de encauzar hacia la prosperidad o la desgracia –según su voluntad– todos los destinos de la tribu. El ídolo, según Erich Fromm, “es la figura a la cual una persona ha transferido su fortaleza y sus capacidades”, siendo la relación ídolo-creyente un despojo de consciencia y voluntad (por eso es alienante el dinero, la religión y el amor: “Amar es una falta de amor propio”, diría Ramos Sucre). Frases como: “aquí lo que hace falta es un hombre con los pantalones bien puestos para que arregle esto”, “un presidente parecido a Pérez Jiménez es lo que necesitamos para que ponga orden”, o lo que vemos en las películas de superhéroes o de guerras, que cuando matan al jefe de los malos inmediatamente cesa toda balacera, no es más que la manifestación de transferencia de voluntad que el individuo concede al ídolo. Esa transferencia de voluntad, según Freud, debe entenderse como “manifestación de que en lo hondo de su inconsciente, la mayoría de los hombres se sienten como niños y, por tanto, anhelan una figura poderosa en la cual confiar y rendirse”.
Pero este anhelo de una figura poderosa no es necesariamente y nunca exclusivamente la reproducción de una experiencia infantil; sino que constituye una condición superable del ser humano.
Tanto que se habla hoy día en Venezuela del hombre providencial, del santo que aplaca toda guachafita, viene a demostrar que somos aún sociedad tribal, y que esa condición redundará en el permanente desgaste de la democracia; pues la democracia no es más que la expresión de la voluntad y la conciencia individual.
¿Se imaginan un país sin presidente? ¿Se imaginan una universidad sin autoridades?...