12 agosto, 2009

Armitano

Con las ediciones de Armitano conocí dos cosas imposibles de imaginar desde mi rincón provinciano de pueblo andino de la segunda mitad del siglo XX: un país con una gran tradición artística, capaz de mostrar al mundo un legado esplendoroso, y además el asombro de ver libros hermosamente editados, como nunca antes se habían hecho en Venezuela.

Ernesto Armitano, nuestro Valentín Espinal del siglo XX, realizó la formidable labor de construir una visión de país que va más allá de las misses y el petróleo. Cuidando forma y contenido, Armitano, sin exagerar en esta afirmación, construyó con sus ediciones el relato que internamente nos cohesionó en un discurso artístico nacional y externamente nos dio una voz y posición en el mundo.

Vaya esta breve nota en homenaje al gran editor y, quizás como propuesta para preservar su obra y en agradecimiento por su labor, el Estado venezolano debería considerar a las ediciones Armitano como patrimonio cultural del país.

Gracias nuevamente, Armitano.

22 julio, 2009

La universidad vista desde el cafetín


Ver la realidad desde diversos puntos de vista ofrece una imagen quizás un poco más fiel a lo que pueden ofrecernos los sentidos desde la perspectiva unidimensional. “Todo depende del cristal con que se mire”, expresa el refranero popular para condensarnos la idea del necesario asedio a la realidad desde sus diversos flancos. Es posible encontrar en el arte diversidad de ejemplos de esta posibilidad de aniquilación de la verdad única y la adquisición de una conciencia de un laberíntico saber y un enjambre de medias certezas. Escher, el genial artista de los Países Bajos del siglo XX, nos ofrece en sus grabados y en sus figuras imposibles la realidad múltiple y escurridiza de la perspectiva total. Kurosawa, el gran cineasta japonés, nos relata en su película “Rashomon” una violación y homicidio desde los diversos testimonios de las víctimas, los victimarios y los testigos. Al final, cada versión ofrecida es distinta una de otra y verdadera al mismo tiempo. Esta es una enseñanza de la contemporaneidad, producto de los llamados “maestros de la sospecha”, Freud, Marx y Nietzsche: la verdad única no existe y la realidad esconde en sus pliegues otras realidades.

Por eso, quien quiera estudiar cualquier realidad, repito, debe hacerlo desde todos los ángulos posibles. Yo, por ejemplo, que intento estudiar lo que es la universidad, siempre trato de caminar por pasillos que no acostumbro transitar e ingreso a la universidad por entradas inusuales. Hace poco vi, por ejemplo, a la universidad desde el otro lado del mostrador del cafetín y lo que vi me sorprendió sobremanera.


Desde el mostrador del cafetín, la universidad ofrece un rostro distinto. En medio de tequeños, empanadas y pepitos, se logra apreciar una universidad cuyo interés fundamental está centrado en la docencia, una universidad cuya razón de ser está dedicada a la formación de personal. ¿De dónde surge esta afirmación? Pues basta dirigirse al cafetín en el momento justo que culmina el semestre para toparse con una puerta cerrada y una santamaría que nos dice a gritos: ¡Sin estudiantes no hay universidad!


En cierta ocasión el peculiar escritor italiano Giovanni Papini se atrevió a proponer ante reconocidos catedráticos de Turín la siguiente idea para ser aplicada en las universidades de principios del siglo XX:


“1) Supresión de los programas generales y particulares y de los cursos obligatorios. 2) Supresión de los exámenes de cualquier tipo; los exámenes deben reservarse para los concursos a cargos o empleos. 3) Supresión de los cursos oficiales dados por los profesores. Estos podrían, si quisieran, dar cursos de conferencias sobre temas especiales estudiados por ellos, pero no sería obligatorio, para los estudiantes, frecuentarlos, y no darían, como se ha dicho, ocasión a exámenes”.


Palabras más, palabras menos, Papini proponía la abolición de las clases en las universidades y ensayar así una nueva forma de relación con el saber. Según Papini, el profesor no detenta el conocimiento y el estudiante no es ya un cerebro vacío que, cual estación de autoservicio, espera su turno para ser llenado con fechas, fórmulas y nombres; información inconexa con la vida misma. Es más, el estudiante deja ya de ir a la universidad con el fin de buscar un certificado que le permita conseguir un cupo en el mercado de trabajo. Las destrezas para el trabajo debe obtenerlas en el trabajo mismo, lugar en el cual deben abrirse espacios para la formación de sus futuros empleados. La universidad, según el escritor italiano, debe estar para otra cosa: para la creación del saber, para la discusión universal; una nueva academia platónica.


Imaginen el ceño fruncido de los académicos que oían las palabras de Papini en 1919. Imaginen los ceños fruncidos de los profesores universitarios de hoy día, que dirían: “Eso es una locura. ¿Y si no damos clase entonces qué haremos?”.


Ya sabemos que esta propuesta es absurda si es observada desde el mostrador del cafetín. Desde ese punto, la función “escolar” de la universidad es la única válida para su existencia, pues la UNEG tiene razón de ser sólo si deambulan estudiantes por sus pasillos. De eso está claro el cafetín, pues al apenas terminar las labores docentes, las santamarías que resguardan los tequeños, las empanadas y los pepitos bajan incólumes e indiferentes ante las súplicas de los empleados, administrativos y profesores que siguen en labores de investigación y extensión.


Quizás sintamos que la transformación universitaria va por buen camino cuando el cafetín permanezca abierto y entienda que la razón de ser de la universidad radica no en los estudiantes ni los profesores, sino en la hermosa y emocionante tarea de generar de conocimiento.

15 julio, 2009

La inutilidad de la educación


Dos golpes mortales recibió la educación en el transcurso del siglo XX. El primero, vislumbrado por Teodoro Adorno, fue la vergüenza de Auschwitz: el tristemente célebre campo de concentración alemán de la Segunda Guerra Mundial, en donde murieron centenares de miles de judíos, nos echó en cara la incompetencia de la educación en el intento de formar a verdaderos seres humanos respetuosos de los valores de comprensión hacia el otro.



El segundo golpe fue dado por la Internet. La red de redes puso al alcance de muchos la información, antes restringida a ciertos circuitos culturales. Ahora, para aprender, no es necesario asistir a algún centro educativo pues el saber está a un clic de ratón y en la pantalla del monitor la información se nos ofrece más atractiva, a diferencia de las escuelas, cuya obsolescencia de las clases tanto en la forma como en el contenido nos mata en medio de largos bostezos.


La educación entonces ni forma ni informa.


Pensemos por un instante, para el caso venezolano, el ejemplo de un bachiller y las posibilidades de su condición. Luego de catorce años de escolarización, que incluyen tres de preescolar, seis de primaria y cinco de secundaria, ¿qué logra saber y hacer el bachiller? Si naufragara en una isla desierta (sí, el lugar común de la isla), ¿qué de lo aprendido en esos catorce años logrará usar el bachiller para mantenerse con vida? ¿Fue formado al menos para ejercer una ciudadanía ética y estar en paz consigo mismo?


El bachiller sólo tiene por recompensa un papel que le servirá de boleto de entrada a una universidad.


Vista así las cosas, la inutilidad de la educación nos obliga a repensar la función de las escuelas. Un ser que piense, haga y conviva es una urgencia para estos tiempos y la escuela no ayuda a conseguirlo.

11 julio, 2009

Sancocho de lecturas

Minicuentos para el Facebook


Fue tan breve la historia de ese minicuento policial, que la bala nunca llegó a alcanzar al protagonista.

-o-

Mientras el científico anunciaba en rueda de prensa la existencia de vida en el sol, uno de los periodistas pensaba que sin libros, ríos, páramos o noches no puede haber vida.

-o-

El oráculo retó a Hércules a cumplir el último de sus trabajos:
-"Debes titular una telenovela sin usar la palabra 'amor' o sin recurrir a un refrán popular".
-"Imposible, imposible...", murmuraba el dios griego mientras abandonaba, derrotado, el templo de Delfos.

-o-

Despertó y, al abrir los ojos, ni el dinosaurio ni la mariposa de Chuang Tzu estaban allí. Por lo visto, pensó mientras se cepillaba los dientes, la literatura es más interesante que la vida misma

-o-

-“Hay vida fuera de este mundo”, dijo a sus amigos el pez que recién logró escapar de la red. Todos morían de la risa...

-o-

Siempre precavido, hacía lo imposible para no toparse con la muerte. Todo fue inútil pues terminó, por descuido, agregándola como amiga en su Facebook...

16 febrero, 2009

I Semana Equinoccial

I Semana Equinoccial
14 al 22 de marzo de 2009

Eventos:

Ø 14 de marzo (sábado) 11 am. Librería Alejandría I (CC CADA Las Mercedes). Presentación de los libros Cuentos de cuentos (Carmen Vincenti) y La senda de los diálogos perdidos (Mario Morenza), de la colección Papiros. Palabras de presentación: Luz Marina Rivas, Carmen Vincenti y Mario Morenza.

Ø 16 de marzo (lunes) 5 pm. Librería Liberarte (CC Los Chaguaramos). Diálogo con Armando Rojas Guardia y presentación de sus libros recientes, en especial nuestro: Patria y otros poemas (colección Papiros). Participan la prologuista Gabriela Kizer y la ilustradora Karina Wesolowski.

Ø 17 de marzo (martes) 7 pm Librería El Buscón. Presentación de Teoría poética, de Ludovico Silva. Palabras de presentación: Héctor Silva Michelena y Edda Armas.

Ø 19 de marzo (jueves) 7 pm. Librería El Buscón. Presentación de El nacimiento del lector y otros ensayos (Víctor Bravo) y Apuntes sobre la decapitación y otros ensayos (Andrés Levell). Palabras de presentación: Emeterio Gómez, Víctor Bravo y Andrés Levell.

Ø 21 de marzo (sábado) desde las 5.30 pm. Nueva sede de librería Libroria en Las Mercedes: Clausura con la Fiesta de la joven poesía venezolana. Recital y presentación de la antología En obra, de Gina Saraceni, y de los poemarios La respuesta de lo techos (Alexis Romero), La arena, el vidrio: Ascenso en tres movimientos, (Adalber Salas), Muralla intermedia (Camila Ríos Armas). Coordinación de Williy McKey y Santiago Acosta (Revista El Salmón).

Librerías participantes:

- Alejandría I (CC Cada, Las Mercedes)
- Alejandría II (CC Paseo Las Mercedes)
- Alejandría III (CC Chacaito)
- El Buscón (CC Paseo Las Mercedes)
- Estudios (detrás del CC San Ignacio)
- La Ballena Blanca (Mérida)
- Las Musas (Baruta)
- Lectura (CC Chacaito)
- Liberarte (CC Los Chaguaramos)
- Libroria (C. París con Nueva York, Las Mercedes)
- Limesama I (Unimet)
- Limesama II (USB)
- Ludens I (Torre Polar, Plaza Venezuela)
- Ludens II (Mérida),
- Noctua (Centro Plaza)
- Summa (CC Concresa)
- Templo Interno (Centro Plaza)

26 enero, 2009

16 enero, 2009

La injusticia más grande del mundo


Por Manuel Bazó.-

La más larga de todas las guerras de la humanidad
es la guerra de la mentira contra la verdad.

Imagina que el lugar donde naciste y donde siempre has vivido nunca fue tuyo. Imagina que alguien que vino de muy lejos decidió mudarse a tu tierra sin pedirte permiso alegando que, hace mucho tiempo, allí vivieron los ancestros de sus ancestros. Imagina ahora, que tras tu inquilino forzoso viene otro y otro y otro. Imagina que un día te dicen que quieren fundar allí mismo su país. Que ese país lo harán con su propia religión, sus propias leyes y sus propias costumbres, pero que están dispuestos a dejar un lugar para ti.
Imagina que, viendo la pelea que se avecina, alguien propone una solución salomónica: Divídanse el territorio. De esta línea para allá ellos vivirán en paz en su país y de aquí para allá ustedes, finalmente, tendrán su patria. Imagina que esto te parece una injusticia inaceptable y pides apoyo a tus vecinos para impedir el atropello. Imagina que tus vecinos intentan ayudarte a expulsar al invasor, pero éste resulta tan poderoso, tan amigo de los países más poderosos del mundo, con tantas armas, tanto dinero y tanta propaganda a su favor que no logras detener la ambición, la expansión, la colonización.
Imagina que en sólo seis días de guerra tu invasor te despoja, te expulsa de tu propia tierra y ocupa parte del territorio de tus vecinos. Imagina toda la desigualdad del mundo llevada al plano de la guerra: Una bala contra una piedra, un tanque contra una bicicleta, un misil contra una bala, todo el poder del imperio más feroz del planeta contra un misil. Imagina el resto del planeta contemplando pasivamente la expoliación o limitándose a decir "eso no es problema mío".
Imagina, sólo por un instante, a tus hijos pequeños con su carita y sus ropitas mojadas de sangre. Y si tienes el valor imagina a tu hijo, a tu hermana o a tu madre sin piernas, sin ojos, sin brazos. Imagina que no tienes un solo lugar seguro donde esconderte de la muerte porque la calle es un cementerio, la escuela es un cementerio, el hospital es un cementerio. La cruz y la media luna son rojas pero de sangre y hasta el edificio de todas las naciones que tiene que servir para encontrar la paz es blanco de muerte. ¿Realmente puedes imaginar todo esto? Sólo entonces y tal vez serás capaz de comprender el sufrimiento insoportable que, desde hace décadas, vive el pueblo palestino.

06 enero, 2009

Zombi para Gaza



"Zombi"
The Cranberries


Otra cabeza cae
Un niño muere lentamente
Y la violencia causa silencio
¿Cuál ha sido nuestro error?

Pero ves que no soy yo
Que no es mi familia
En tu cabeza,
En tu cabeza ellos están luchando

Con sus tanques y sus bombas
Y sus bombas y sus armas
En tu cabeza,
en tu cabeza ellos están llorando

En tu cabeza, en tu cabeza
Zombi, zombi, zombi
¿Qué hay en tu cabeza?, en tu cabeza
Zombi, zombi, zombi

Otro corazón roto de una madre
Se está muriendo
Cuando la violencia causa silencio
Es que debemos estar equivocados

Es el mismo viejo tema desde 1916
En tu cabeza
En tu cabeza
Ellos aún están luchando

Con sus tanques y sus bombas
Y sus bombas y sus armas.
En tu cabeza
En tu cabeza ellos están muriendo

En tu cabeza, en tu cabeza
Zombi, zombi, zombi
¿Qué hay en tu cabeza?, en tu cabeza
Zombi, zombi, zombi

04 enero, 2009

Top Ten de lo que más odio acerca de los libros


-Que entres a una librería y que uno de los empleados te siga eternamente por todo el local preguntándote si buscas algo en particular.

-Que te sugieran que regales los libros de tu biblioteca porque ya los leíste.

-Que te pregunten cuando observan tu biblioteca si la has leído toda.

-Que prestes un libro a un amigo y nunca te lo devuelva.

-Que un amigo te preste un libro y luego esté detrás de ti por meses y años infructuosamente para que se lo devuelvas.

-Que te recriminen constantemente: “Muchacho, no lea después de comer que se volverá loco”.

-Que te maten las ganas en Carnaval, Semana Santa, Agosto o Diciembre diciéndote: “¿Para qué mete libros en la maleta? ¿No está de vacaciones?”.

-Que le apliquen el Feng Shui a tu biblioteca y te cambien de lugar los libros.

-Que andes con una creyente de la Nueva Era y te grite en plena calle: “No compres libros viejos, no ves que eso trae energía negativa del dueño anterior”.

-Que tu novia te dé la opción fulminante: “O los libros o yo”.

03 enero, 2009

Entre olvidos y memorias

Las sociedades logran desarrollarse en medio de un delicado equilibrio de olvidos y memorias. Amnistías y conmemoraciones hacen que mantengamos ese enmarañado ovillo que constituye nuestra cultura y permite además que las ofensas y dislates pasen a la lista de lo que ya nunca más será visto. "La historia nos previene de cometer los mismos errores", dice la vieja conseja.

Este año 2009, en el ámbito de la cultura y la literatura, estaremos conmemorando los siguientes eventos:

-Centenario del nacimiento de Isaiah Berlin y Juan Carlos Onetti

-Bicentenario del nacimiento de Edgar Allan Poe y Charles Darwin

-Sesquicentenario de la publicación de "El origen de las especies", de Darwin y "Contribución a la crítica de la economía política", de Marx.

-Cincuentenario de la publicación de "Las hogueras más altas" de Adriano González León, "Guasina" de José Vicente Abreu y "Las armas secretas" de Julio Cortázar.

-Centenario del diario venezolano "El Universal".

¿Recuerdas tú otra cosa?

02 enero, 2009

Gaza

El 15 de octubre del año 2006 inicié este blog con un texto acerca del ya eterno conflicto palestino-israelí. Los últimos sucesos acaecidos en la franja de Gaza me incitan a repetirlo este día, como una forma de plegaria para que la disputa cese y no llegue a transformarse en el monstruo deforme que avizoró Ernst para la Europa de entreguerras.

-o-

A Yamil Ajmad, mi abuelo, quien fue uno de los 780.000 palestinos que a mediados del siglo XX fueron desalojados de su tierra y partieron hacia nuevos mundos.


Supe ver desde pequeño, en los grises ojos de mi abuelo inmigrante, una nostalgia de infinitas leguas, un recordar de mirada perdida al horizonte. Esa certeza se me hacía evidente cuando mi abuelo cancelaba su silencio y me hablaba de extraños lugares como Galilea, Samaria, Judea, el Hebrón...; sudaba cuando mencionaba la aridez del desierto de Néguev y sentía una gran emoción cuando surgía de sus labios la palabra Jordán: entonces sus palabras corrían como arroyo, terminando de refrescar la tarde cuando mencionaba el lago Tiberíades y el mar Muerto. Recuerdo que me decía en tono melancólico, con una sonrisa que no era de las suyas, que en esa lejana tierra uno se podía hallar tan cerca del cielo como del infierno (años después supe de lo que me hablaba, al encontrar en una vieja enciclopedia que Palestina era Tierra Santa y en ella se encontraba el punto más bajo de la superficie terrestre –395 mbnm–). Mi abuelo continuó su historia y me habló de los cananeos, los primeros habitantes conocidos de Palestina. Me dijo que eso fue por allá por el tercer milenio a.C., fecha que no supe imaginar, y que desarrollaron un alfabeto del cual se derivaron otros sistemas de escritura. "Así, Palestina es cuna de la escritura y la religión", me dijo orgulloso con tono de maestro. "Todos los caminos conducían a Palestina", decía mi abuelo, y explicaba que por su localización se constituía en centro de las rutas que unían tres continentes, llegando así a ser punto de confluencia de manifestaciones religiosas y culturales procedentes de Egipto, Siria, Mesopotamia y Asia Menor... El silencio volvió a los labios de mi abuelo. En el temblor de su pupila perdida vi a su familia, mi familia, bajo el terror de la guerra en la lucha justa por el despojo de sus tierras perpetrada de la manera más vil y canalla por las tropas israelíes. Una invasión de tierra y de alma que produjo el exilio de 780.000 palestinos, quienes desandaron los caminos que antaño servían de comercio y progreso y que ahora les mostraba el ancho mar Mediterráneo como pórtico a lo inesperado. ¿Qué pensaría mi abuelo con las sandalias aún llenas de polvo y apoyado sobre la baranda del barco que cruzaba pausadamente el Atlántico? Ya no lo sabré nunca, pues hace casi veinte años que murió. Por ello nunca supo de la firma del acuerdo de paz celebrado en 1993 entre Yaser Arafat e Isaac Rabín, pero sé que si lo hubiera visto habría vuelto a poner su mirada perdida y diría que un trato con judíos, en tierra de Estados Unidos, es siempre un trato perdido. Sé, abuelo, que con los últimos acontecimientos de ataques israelíes, apoyados por las sandeces de Bush y Rice, habrías exhalado un suspiro de dátil y aceituna y lanzarías al cielo una de esas malas palabras en árabe que nunca quisiste enseñarme a pronunciar.

01 enero, 2009

América y otros cafés


Leo el poemario "América y otros cafés" (2007) de Daniela Saidman (Ciudad Guayana, 1977) e inmediatamente presiento en entrelíneas a María Calcaño, Eugenio Montejo y Alfonsina Storni haciendo de coro a estos profundos versos.
En este poemario de Saidman, genealogías literarias aparte, habita una voz propia que busca expresar las vicisitudes del amor ido, los sinsabores de una cotidianidad inhumana y un erotismo vibrante poetizados con una exigente labor de selección de imágenes y palabras.
"América y otros cafés", su segundo poemario, es signo de un promisorio futuro de la poesía venezolana.

Jazz
a JR
Un jazz de Chet Baker
suena en esta portátil
que sabe de algunas asignaciones
de trámites y denuncias
notas de prensa
política regional
izquierdas y derechas
pero poco de tu nombre
de la consecuencia de desearte
en esta noche entrada en ausencias

tampoco sabe de ti
de la sonrisa después del placer
el invento de anudarme a tu cintura
de creerme inocente en el roce
de salvarme de todo
incluso de lo que no puedo salvarme

te reinvento en la noche
en que quisiera me esperaras
en la que cuento apenas con unas líneas
parpadeando en la pantalla
y el saxo sonando insomnios

23 diciembre, 2008

Los libros y el amor según Don Luis Zambrano

No hay libro malo, porque siquiera un libro malo sirve de comparación o de referencia para saber que hay libros buenos, de manera que hasta el libro malo de algo sirve. Pero uno tiene que leerlo para saber que es malo. Yo me he preocupado por leer lo que presta utilidad y a lo que se le puede sacar partido.
El libro que más me gusta es el de la vida. El libro de la vida se lee solo. No hay sino que tomarlo en cuenta. Ahora me cuesta mucho leerlo. Yo veo más sin ellos. Leo un poco y me arden los ojos, entonces no aguanto. A veces mi hija me lee mientras yo observo.
Me gustaba leer algo de historia y casi siempre de mecánica. La mecánica era lo que más leía. Algo de aritmética. Estaba pendiente de los números, me gustaban. No es que yo me adelanté tanto, pero sí, me gustaban.
El libro de la vida no es para el que no sepa leer sino para el que alcance a leerlo. Para leerlo solo hay que vivir y no se puede leer la página de mañana, no más leemos la de hoy, pero podemos tratar de releer la de ayer. Pero la de mañana no. Así, usted puede leer el libro de toda una época pero no el de toda una vida.

-o-

Yo me di cuenta de que el hombre sin mujer no vale nada. Al lado de la mujer vale por once, porque uno y uno son once. En cambio uno no vale sino uno y al lado de ella, que vale diez, se completan los once.

Tomado de: Planchart Licea, Eduardo (2007) Luis Zambrano: tecnólogo popular. Mérida: ULA.

Somos lo que leemos

19 diciembre, 2008

Palabra, canto y poesía

Preguntar qué es la literatura y cuál es su naturaleza es interrogante obligada en cualquiera de los cursos de Introducción a la Literatura o de Teoría Literaria. Esta reflexión comúnmente viene acompañada de la revisión de la extensa y considerable cantidad de investigadores, desde la Antigüedad hasta nuestros días, que han intentado llegar a una definición de literatura que logre abarcar todas las posibles manifestaciones de ese arte.

El libro Palabra, canto y poesía. Orígenes de la Nueva Canción Latinoamericana: oralidad y difusión poética, escrito por José Antequera y publicado por el Fondo Editorial IPASME en el año 2008, se inserta en el corpus de obras de teoría latinoamericana que intenta indagar sobre la noción de literatura y de comprender los resortes ocultos que la mueven.

Para iniciar su labor, Antequera ubica sus puntos de vista en la Teoría Culturalista que abandona toda suposición inmanente y trascendentalista de la obra literaria, entendiéndola más como un producto cultural que pertenece a un contexto social y temporal determinados. Visto así, la literatura es entonces configurada por las concepciones, ideologías, intereses y afanes de las comunidades y no categoría restringida por academias y eruditos.

Si partimos de esa visión integradora y entendemos que todos somos parte de la cultura, la concepción clásica de literatura así como la de bellas artes se fragmenta, colapsa, y se entra de lleno en una crisis de fundamentos y conceptos. Ya la “literatura” no será lo que ha sido y en su corpus comienzan a incluirse los legados poéticos indígenas, las tradiciones populares, los refranes, los chistes, las novelas rosa y las de vaqueros, entre otras manifestaciones culturales. La condición de texto escrito como fundamento de la literatura desaparece y da paso a nuevas categorías fundadas en la función estética de la obra.

José Antequera propone en ese mismo sentido ensanchar la concepción de lo literario al incluir las canciones como manifestaciones culturales de las sociedades que ven la oralidad, a la par de la escritura, como un vehículo más de expresión poética. Así, Antequera realiza en su libro un enjundioso análisis de la Nueva Canción Latinoamericana y de sus máximos representantes (Víctor Jara, Atahualpa Yupanqui, Violeta Parra, Alí Primera, Silvio Rodríguez, entre otros) y logra ampliar los horizontes de la literatura, incluyendo nuevos circuitos de producción (discos, cd) y nuevos circuitos de recepción (radios, conciertos) del hecho literario. En este novedoso libro, Antequera propone el estudio del movimiento de la Nueva Canción Latinoamericana como parte integrante de la vanguardia literaria hispanoamericana de la década de los sesenta, afirmando entonces, más como exigencia que como sugerencia, que: “la literatura hispanoamericana ganaría espesor y profundidad si en adelante se incluyera en manuales e historias literarias lo más selecto de la canción popular” (Pág. 88).

Así, José Antequera abre una polémica que no debe pasar inadvertida en las escuelas de Letras del país: frente a una realidad que ha problematizado la noción de autor, obra e historia, los estudios literarios insisten en una perspectiva obsoleta e infértil. Es hora ya de pensar acerca de lo que un Licenciado en Letras debe estudiar: saber que existe una novela llamada Doña Bárbara, escrita por Rómulo Gallegos, o entender los procesos culturales que dan vida y significado a esa obra.

Este libro de Antequera es una muestra de lo que las escuelas de Letras del país deberían estar haciendo en estos nuevos tiempos.

13 diciembre, 2008

Palabra de Urbe


Quiero iniciar estas breves palabras acerca del libro de Roger Vilain con una confesión proferida a quemarropa: esto que ven aquí, esto que dice “Roger Vilain. Palabra de urbe. Ensayos mínimos de filosofía cotidiana, editado por el Consejo de Publicaciones de la Universidad de Los Andes en el año 2008”, no es un libro. Es en realidad un envase que contiene un exfoliante y crema antiarrugas que rejuvenece hasta al más entrado en años. Si no lo consiguen en la librería Latina o en Tecniciencia, de seguro lo hallarán en un Farmatodo en medio de frascos de crema Ponds.

¿Por qué les digo esto? Porque el libro de Roger Vilain, Palabra de Urbe, nos cambia el alma y la mirada, hace que observemos la realidad con ojos de asombro y, cual adanes en el paraíso, nos impele a ir por el mundo nombrando nuevamente las cosas, como si las estuviéramos viendo por primera vez.

Roger Vilain nos muestra un mundo visto con ojos de niño, con ojos, nada inocentes, que nos hablan de gatos, de gavetas, de barberías, de zapatos, de mariachis, de perros, de vagabundos, nos habla sobre el fumar, sobre el mascar chicle, sobre el carnaval, sobre el teléfono celular, sobre la compañía de electricidad, sobre diversas cosas, personas, instituciones y sitios que, a simple vista, quizás nada tengan de filosófico ni literario, pero Vilain los hace motivo de reflexión agradable y profunda.

Para mí que Vilain siguió el consejo de Manuel García Morente, aquel filósofo español quien en la década de los cuarenta dictó unas conferencias en Argentina y en una de ellas dijo lo siguiente:

“Para abordar la filosofía, para entrar en el territorio de la filosofía, una primera disposición de ánimo es absolutamente indispensable. Es absolutamente indispensable que el aspirante a filósofo se haga bien cargo de llevar a su estado una disposición infantil. El que quiere ser filósofo necesitará puerilizarse, infantilizarse, hacerse como el niño pequeño”. (García Morente, Manuel, Lecciones preliminares de filosofía, Argentina, Losada, 1973).

Roger Vilain, en Palabra de Urbe, es eso: un niño filósofo que hasta en el mascar chicle ve un acto para la reflexión y la discusión. Si Santa Teresa había dicho que Dios se encuentra hasta en las ollas de la cocina, Roger no se queda atrás y nos dice que en lo más sencillo y cotidiano podemos hallar la sabiduría. Él mismo confiesa su estrategia cuando dice, en la página 29 de su libro, lo siguiente:

A veces, si uno hace el esfuerzo, se percata de otras cosas. Yo, por ejemplo, salgo a la calle y me doy cuenta de pequeños accidentes, de cuestiones que pasan desapercibidas, de pliegues ínfimos que a la mayoría mantienen sin cuidado. (“Lo que dicen los pies”).

Eso es lo que hace Vilain a lo largo de 164 deliciosas páginas, las cuales recomiendo sobremanera. Gracias Roger Vilain por brindarnos unas horas gratas con tu libro y gracias también por enaltecer la producción intelectual de la Universidad Nacional Experimental de Guayana.

18 agosto, 2008

Un libro en el lugar equivocado


Esta tarde, entre los anaqueles de una librería, la intriga me invadió al hallar un libro en un lugar equivocado: encontré la "Metafísica" de Aristóteles en la sección de autoayuda. Ese hecho -en apariencia inocente y superficial- había iniciado en mí una larga reflexión. Cual Auguste Dupin en busca de la carta robada, comencé a buscar las posibles causas del incidente: ¿Un empleado de librería al que le gusta leer poco y que relacionó la "Metafísica" de Aristóteles con la de Conny Méndez? ¿Un simple problema de espacio que hizo compartir anaquel a "El caballero de la armadura oxidada", "El buho que no podía ulular" con el estagirita?

Inmediatamente evoqué una frase de Iuri Lotman que me costó entender tanto en mis estudios de postgrado. Lotman, el reconocido semiótico de la cultura, habría afirmado en un artículo titulado "El texto y la estructura del auditorio", de 1977, lo siguiente:

"Es evidente que, cuando no coinciden los códigos del remitente y el destinatario (y la coincidencia de éstos sólo es posible como suposición teórica, nunca realizable a plenitud absoluta en el trato práctico), el texto del comunicado se deforma en el proceso de su desciframiento por el receptor".

Si, según Lotman, todo texto es irremediablemente "deforme", pues la conclusión es que cada lector hace con los textos lo que su comprensión le sugiera. De ahí la polisemia, la cual reviste de múltiples significados a la literatura.

Cada vez que un lector pasa sus ojos por las líneas de un libro, en ese mismo momento reelabora la obra que ha abandonado el primer autor.

La literatura se reescribe permanentemente y quizás por eso la "Metafísica" de Aristóteles aún no ha dicho todo lo que tiene que decir. No existe, por lo visto, obra definitiva.

19 julio, 2008

Boletín del CIELA


Para leer el boletín, haz clic sobre la imagen

ÍNDICE

7
Presentación
Rosix Rincones, Roger Vilain, Diego Rojas Ajmad
y Alvaro Molina D’Jesús.

11
La literatura regional en el contexto de la globalización
Gregory Zambrano

27
Ética universal y derechos humanos
Roger Vilain

37
La necesidad de reconocimiento: ¿motor de la acción política?
Alvaro Molina D’Jesús

63
De cómo el Licenciado en Letras, siendo y no siendo, constituye una
prueba para demostrar la existencia del limbo
(Aproximación a su perfil axiológico y teleológico)
Diego Rojas Ajmad

73
Centro de Investigaciones y Estudios en Literatura y Artes (CIELA)

17 julio, 2008

UNEG inaugura centro de investigación de literatura y arte

Cinco profesores emprendedores y con ganas de difundir conocimientos sumaron esfuerzos para lograr lo que hoy es el Ciela, un lugar para el encuentro de las ideas.

Como parte del crecimiento y las aspiraciones por alcanzar un conocimiento integral se abrió la sede del Centro de Investigaciones y Estudios de Literatura y Artes (Ciela) en el módulo II de la Universidad Experimental de Guayana (UNEG). Este lanzamiento pretende ser el punto de encuentro de la diversidad en beneficio de la cultura humanística de los guayaneses.

Roger Vilain, coordinador del centro, expresó que "las expectativas son llenar cierto vacío que existe, no solamente en la región Guayana sino en el Oriente del país en relación con los estudios en ciencias sociales, en arte, en filosofía, y tratar entonces de producir conocimiento desde acá, publicar, dialogar con nuestros pares de otros institutos y tratar de ofrecer un espacio para el debate el intercambio de ideas, en relación con los quehaceres humanísticos".

Dicho espacio cuenta con la participación de los profesores Álvaro Molina, Diego Rojas, Fabiola Mendoza y Diana Gámez, que fue invitada a formar parte de este selecto grupo de emprendedores, que sueñan con darle al patrimonio de la universidad y la ciudad nuevos conceptos basados en una previa indagación.

Gran corazón

Por su parte Diego Rojas, miembro del Ciela, dijo que "estamos dando un paso más para la consolidación de la UNEG como una verdadera universidad, en el sentido de que la UNEG debe tener una formación integral del individuo no solamente en lo científico y tecnológico, sino también en lo humanístico; en este sentido el Ciela busca consolidar la investigación en literatura, arte y sobre todo tratar de que el guayanés se conozca en ese lado humano, no sólo se conozca por el lado científico y tecnológico, que se entienda que el guayanés también tiene un corazón".

Simultánea a la apertura de la sede del Ciela se hizo la presentación de un boletín informativo, el cual recoge investigaciones destacadas de los profesores. Vilain indicó con respeto a esto que "ese boletín recoge los avances de investigación de los diferentes investigadores de planta en el centro, y es un boletín que pretende erigirse como una publicación anual, que va a mantenerse en el tiempo con la idea de dar a conocer todos los avances en materia de investigación".

El coordinador explicó que esta sede no sólo es para el uso de los estudiantes y profesores de la UNEG, al contrario, pretenden que se abra a todos aquellos que quieran unirse a esta causa en beneficio del conocimiento.

También se le hizo un llamado a las distintas instituciones para que si desean colaborar puedan hacerlo acercándose hasta la casa de estudios. Sería de mucha utilidad para los investigadores material bibliográfico especializado en literatura y arte.


15 julio, 2008

Orígenes venezolanos


Selección, prólogo y cronología: Gregory Zambrano
Bibliografía: Gregory Zambrano y Yely Soler
Páginas: LXII + 762
País: Venezuela
Nº 244

La perspectiva de historiador de Arístides Rojas lo pone en el camino de comprender los procesos de la manera más exhaustiva posible. La mayor parte de sus monografías son pioneras en el sentido de organizar por primera vez la información, ofrecer la documentación que sustenta la explicación histórica, lo cual le otorga en el sentido historiográfico su impronta fundacional. De una manera novedosa establece un modelo de propuesta bibliográfica que combina, en un mismo volumen, el conjunto de recreaciones históricas, cargadas de sus elementos creativos, plenas de su propio estilo literario y las hace acompañar con los documentos que le sirvieron de base. Los “orígenes venezolanos” están asentados sobre esas investigaciones y sobre el acervo documental que le sirvió de hipotexto. En ellas se encuentra el germen de las que habrían de sucederse, tratando de dar explicación científica a los hechos del pasado y sobre todo, aportando sustentación documental para comprender e interpretar su presente. La Venezuela que ausculta, se ha reconstruido ante sus ojos a partir de los vestigios de una espacialidad y una temporalidad que corresponden a una sociedad ya desaparecida.

31 mayo, 2008

El libro como lujo

Ahora resulta, como antaño, que el libro es un artículo de lujo. Durante la colonia venezolana la escasez de libros hacía de sus dueños personas con distinción y alcurnia: la posesión de un libro era símbolo de prestigio. Hoy, el libro vuelve a ser signo de distinción debido a la administración del Ministerio de Industrias Ligeras y Comercio y Cadivi: los libros fueron eliminados como artículos de primera necesidad y pasaron a la lista de artículos de lujo. Los libros entonces forman parte, según resolución publicada en Gaceta oficial del 03 de marzo de 2008, de los productos de importación que deben pasar por un largo y estorboso proceso de documentación que retrasa el cambiante y proteico comercio del libro. Junto al agua mineral y el uranio, entre otros productos, el libro importado tendrá como mínimo que pasar cuatro meses de espera por los dólares solicitados para su compra.
Esta medida, a todas luces ilógica y demencial, no tiene argumento posible que excuse a los funcionarios del ministerio. De mantener la restricción a la importación de libros, Venezuela aumentará la brecha temporal, ya de por sí enorme, entre el momento que se edita un libro en cualquier otro punto del planeta y su posible llegada a nuestro país. Por esa vía llegaremos a un autismo cultural que nos impedirá el contacto con nuestros semejantes.
Esta misma mala decisión de un gobierno la sufrió el pueblo mexicano el año de 1975. Con la excusa de incentivar la industria editorial nacional, el gobierno mexicano decretó la restricción a la importación de libros. Ante tal exabrupto Octavio Paz, Carlos Monsivais, Gabriel Zaid, Salvador Elizondo y la mayor parte de la intelectualidad mexicana comienzan una campaña de protesta que a los pocos meses hizo torcer el brazo al gobierno para revocar la medida y dejar por sentado un "contradecreto" que obligaba al Estado a la perpetua defensa del libro como bien cultural universal.
Sumando voces de protesta puede lograrse lo imposible... Y lo imposible, en este caso, es hacer entender al mundo que los libros son tan necesarios como el agua, la electricidad, el alimento, la salud...
Los libros no son un lujo; no señor.

23 mayo, 2008

El Chiquichiqui

Este video viajará por ondas electromagnéticas a través del infinito universo. Al llegar a la estrella más cercana a nuestro planeta, a 4 años luz, una civilización avanzada logrará captar y descifrar el mensaje que, cual botella en el mar, los terrícolas enviaron como pretexto para el primer contacto.

Una flota de aeronaves surcará el espacio rumbo al planeta Tierra con un discurso de paz preparado por los lingüístas extraterrestres.

Un "chiquichiqui" será lo primero en oirse cuando ocurra el encuentro.


10 mayo, 2008

Generación Y


Había oído hace pocos días la información acerca de una filóloga cubana que fue nominada por la revista Times como una de las 100 personas más influyentes del mundo, ello por su decidido espíritu bloguero de expresar libremente su posición, vía electrónica, desde la isla de Cuba. En Madrid fue elegida como ganadora del Premio Ortega y Gasset 2008, mención periodismo digital, pero los funcionarios cubanos le negaron el permiso para ir a recibir el premio.
Estos datos me motivaron a revisar el blog de la cubana y averiguar por mis propios ojos la razón de tanta polémica y discordia. El resultado fue el hallazgo de un excelente blog llamado Generación Y, el cual recomiendo visitar para apreciar la realidad latinoamericana desde otros puntos de vista.

Publicaciones UNEG

09 mayo, 2008

Para una epistemología de la literatura


La revista Investigación, editada por el CDCHT de la Universidad de Los Andes (Mérida-Venezuela), en su edición número 14 correspondiente al segundo semestre del año 2006, publicó un dossier sobre el Instituto de Investigaciones Literarias “Gonzalo Picón Febres” de la ULA. Allí, en una serie de entrevistas con los protagonistas del quehacer investigativo de esa institución, se desliza una polémica que gira en torno al modo de hacer ciencia en el campo humanístico. Veamos.

El profesor Víctor Bravo, miembro del Instituto y reconocido investigador, delimita sus gustos y orientaciones metodológicas de la siguiente manera:

En mi gestión (2001-2003) traté de mantener abiertas todas las puertas, pero naturalmente uno apunta hacia su postura dominante, por tanto, la vinculación literatura-filosofía, tuvo gran importancia. Me parece que actualmente, sin tener un conocimiento completo de lo que se está haciendo, hay una dominante de los estudios culturales, paraliterarios. Esta percepción viene de Estados Unidos, se desarrolló durante un tiempo de manera muy fuerte en el Doctorado de la Universidad Simón Bolívar, luego en la Universidad Central de Venezuela. Creo que ésta es una visión de la literatura importante, pero estrecha, la he valorado y cuestionado mediante un ensayo publicado en varias revistas de Estados Unidos y Europa, titulado “¿Postcoloniales, nosotros? Límites y posibilidades de las teorías postcoloniales”, disponible en Internet.

Ante estas palabras, la investigadora Carmen Díaz Orozco responde:

Es un punto de vista que respeto, sin embargo, no estaría tan de acuerdo. Al menos no en lo que a mí concierne, porque si mi interés es vincular las artes y la literatura es inevitable que el proceso me obligue a abordar la cultura. Es verdad que hay esta directriz, pero no sólo en el Instituto, también en el ámbito internacional hay una tendencia hacia los Estudios Culturales. Creo que eso es sano. Porque, finalmente ¿qué es la literatura? Es tratar de representar lo humano, y ¿lo humano no tiene que ver con la cultura? Entonces por qué establecer compartimientos estancos entre una cosa y otra. Hablar de literatura es hablar de cultura. Divorciar ambas cosas es atentar contra los procesos culturales que dan cabida a las expresiones literarias; es mi particular punto de vista. ¿Cómo hablar de la literatura del Siglo XIX sin pensar en la sociedad, en la cultura, en la imagen y en el arte que, en ese contexto, eran procesos mancomunados? No podemos ponernos unas gríngolas para sólo ver lo literario, sería, a mi juicio, desentender la totalidad del proceso.

En el fondo, esta polémica es de por sí un falso problema, pues la disyuntiva que se presenta es de diversidad de enfoques metodológicos aplicados al estudio de la literatura. La ciencia en general, y en ella se incluyen los estudios literarios, fundamenta sus procedimientos y concepciones sobre la base de tres perspectivas epistemológicas: la racionalista, la empirista y la vivencialista.

Estudiar la literatura desde un enfoque racionalista consiste en observar el objeto de estudio como un hecho universal, como una pieza del lego de los valores y esencias autárquicas que no dependen de contextos, lenguas ni autores. La posición de Víctor Bravo es racionalista.

Intentar comprender la literatura desde la perspectiva empirista, es verla como un producto cultural, identificada plenamente con su contexto, del cual le debe su definición y peculiaridad mismas. Carmen Díaz es empirista.

Un tercer enfoque, ausente por lo visto de las actividades del Instituto de Investigaciones Literarias Gonzalo Picón Febres, es el del estudio vivencialista de la literatura. En él, se parte de conceptos como “sentimiento”, en vez de “comprensión”; se ve a la literatura como una actividad que permite conocernos, pero que para acceder a ese “conocimiento” se requiere de la participación de la literatura como un lector apasionado, o como un escritor más. Me atrevería a incluir a María Fernanda Palacios en este enfoque.

Estos tres enfoques epistemológicos, el racionalista, el empirista y el vivencialista, condensan todas las posibilidades de investigación, irreconciliables en sus fundamentos, pero necesarias todas ellas para entender el universo desde todos sus ángulos.

06 mayo, 2008

El hombre escindido (y II)

Para el amigo Luis

Pero el problema no sólo pervive en el imaginario de los estudiantes universitarios. Hace poco, por ejemplo, cayó en mis manos la revista Reportajes, publicación del Instituto de Investigaciones en Biomedicina y Ciencias Aplicadas de la Universidad de Oriente. En su tercer número, de finales del 2007, la revista presenta un conjunto de informaciones sobre el quehacer de la investigación universitaria. En la página 26 de Reportajes encontré una opinión del Dr. Fulgencio Proverbio, jefe del Laboratorio de Bioenergética Celular del IVIC, que me hizo fruncir el ceño. En la breve entrevista titulada "En el país hay buenos científicos, pero son muy pocos", el Dr. Proverbio explica la razón por la cual existen pocos científicos en Venezuela:

La falta de interés de los estudiantes por las carreras científicas. Para ilustrar esta afirmación, Proverbio mostró cifras que indican, entre otras cosas, que para el año 1980 había 300.902 estudiantes universitarios, pero sólo el 2,5% cursaban Ciencias Básicas, mientras que en carreras como Ciencias Sociales el porcentaje era de 30,20%. Asimismo, para el año 1999 había 707.568 estudiantes universitarios, de los cuales el 1,2% cursaban Ciencias Básicas, entretanto el 40,40% se formaba en Ciencias Sociales.


Aquí estamos frente al mismo dilema antes planteado de considerar a las Ciencias Sociales, y a las humanidades, como un seudoconocimiento, como un simulacro de investigación que no alcanza la rigurosidad de las ciencias "duras". En mi opinión, es tan científico el que estudia la Literatura, el Arte o la Sociedad como el que viste de bata y vive rodeado de tubos de ensayo y cables. Quizás posean métodos y fundamentos epistemológicos distintos, pero ambos buscan la comprensión de los fenómenos que nos rodean.

Esta representación de las ciencias y las humanidades no es exclusiva de nuestro país. En España, por poner un ejemplo, encontramos en el periódico “Hoy”, del 24 de abril de 2007, una carta enviada a la redacción escrita por Juan Carlos López Santiago. La misma dice:

Hoy en día se consideran cultos a aquellas personas versadas en Historia y que saben de batallitas, los conocedores del Arte en todas sus manifestaciones, pintura, arquitectura, y además, los que escuchan la 'gran música' y diferencian a Schumann de Shubert o Stravinsky de Prokofiev, por ejemplo. Son cultos aunque no tengan ni idea de física, química o matemáticas. Sin embargo, los que nos hemos decantado por las ciencias también sabemos de humanidades, puesto que éstas se aprenden a lo largo de la vida, pero al contrario no se cumple: los que rebuznan o ladran en ciencias siempre lo harán, puesto que éstas no se aprenden en el curso de la vida, más bien al contrario, se olvidan. Además, el aprendizaje científico conlleva un esfuerzo que está a años luz del que se requiere para las humanidades.
El conocimiento de historia, filosofía o arte no digo que sea malo, incluso es más gratificante que el científico porque es más fácil, pero ¿en qué grado redunda en la sociedad? Lo que nos facilita la vida, lo que realmente genera progreso es la ciencia, nos guste o no nos guste. Quizás estén menospreciadas porque es un saber que solamente está al alcance de una élite y los que atesoramos ese conocimiento somos envidiados. Dejemos de etiquetar de cultos exclusivamente a los humanistas y reconozcamos que hay un conocimiento superior, el científico, reservado a unos pocos.


Esta “perlita” de carta fue respondida días después por el profesor Natán Guijarro, respuesta que merece ser leída en su totalidad:

En la sección de Cartas a HOY de 24 de abril se publicó una referente al concepto de cultura y quién puede arrogarse ser definido como culto o no. El firmante, el Sr. López Santiago, apela a prejuicios recurrentes en una visión maniquea entre 'ciencias' y 'humanidades', dando a entender que las primeras son 'científicas' y las segundas no. Tal vez desconozca que, según la Teoría de la Ciencia, las ciencias se dividen en tres grandes grupos: ciencias exactas, experimentales y humanas, teniendo todas ellas el carácter de 'científico'. Tan científicas son las Matemáticas o la Física como la Historia o la Sociología, por poner algunos ejemplos.
Habla, con notable desprecio, de los que «rebuznan o ladran en ciencias», olvidándose que lo mismo hacen los que rebuznan o ladran en ciencias humanas. Dice, asimismo, que el aprendizaje 'científico' está a años luz del de las humanidades. ¿En qué datos se basa? ¿Sabe, por ejemplo, la ingente cantidad de bibliografía que debe manejar un alumno que estudia Historia? ¿O los datos 'científicos' que debe estudiar para entender un simple estudio sobre un yacimiento arqueológico?La afirmación sobre la presunta 'facilidad' para aprender conocimientos humanísticos muestra nuevamente su desconocimiento del tema: Las ciencias humanas no se limitan a 'empollar' una serie de conocimientos sin aplicación práctica; hay que relacionarlos con conocimientos anteriores, insertarlos en su contexto, estudiar diversos puntos de vista..., tal como en las ciencias experimentales.Por otro lado, sí le reconozco que tal vez pueda ser más 'útil' en un momento dado descubrir la vacuna contra el cáncer, pero no por ello se puede afirmar gratuitamente que «lo que realmente da progreso es la ciencia». Ciertamente hay muchos intereses económicos envueltos que pueden enriquecer a unos cuantos, pero de qué vale todo ello si todavía no hemos aprendido a convivir con los demás, a respetar y tolerar las diferencias, evitando la guerra como única arma frente al diálogo y el entendimiento. ¿Es eso realmente progreso? Creo que no.
Además, su afirmación de que los que «se han decantado por las ciencias también saben de humanidades» resulta petulante. Podrá tener unos conocimientos básicos, pero no los instrumentos científicos para obtener una visión global, científica de un asunto. El hecho de que personalmente conozca muchos términos médicos no me convierte en médico, aunque sí me ayude a entender aspectos básicos de medicina.
Por último, las ciencias, todas, exactas, experimentales y humanas están al alcance de todos, al menos en España y no de una élite. Sin embargo, sí que resulta llamativo que en las élites de poder suelen estar ocupadas por profesionales del Derecho, Relaciones internacionales y otras ciencias humanas, no por f'ísicos ni matemáticos. En todo caso, lejos de querer atizar aquí una polémica entre distintas ciencias, reivindico el papel de la interdisciplinariedad, que parece que el señor López Santiago desconoce, es decir, la relación entre las distintas ciencias que, como sabrá, no son compartimentos estancos. Por tanto, el conocimiento es eso, conocimiento, sin categorías por prejuicios académicos que no llevan a ninguna parte.

Vemos entonces que la idea de separar las actividades científicas y humanísticas y darle superioridad a una por sobre la otra aún sigue viva y coleando. ¿Pero fue siempre así? Si recurrimos a la historia pudiéramos recordar que todo el saber humano se concentraba en una única disciplina llamada “filosofía”. La filosofía agrupaba entonces todo el saber obtenido a través de un esfuerzo racional, siguiendo las pautas de un método filosófico. Todo lo humano y lo divino era el ámbito de la filosofía, por lo que ser filósofo significaba dominar las artes de la astronomía, física, química, biología, política, ética, estética, psicología, matemática, medicina, derecho, música, gramática, geometría... Un filósofo era un aprendiz de brujo, señor en todas las artes.

Pasaron nueve o diez siglos y aún en la Edad Media la filosofía seguía conteniendo la totalidad del saber, a excepción del estudio por lo divino, que se convirtió en ámbito reservado a la Iglesia. Ya para el siglo XVIII d.C., en la era de la Ilustración, o llamado también el siglo de las luces, en contraposición al oscurantismo del medioevo, el conocimiento humano había alcanzado tan alto grado de desarrollo que ya era dificultoso que una sola persona supiese de todo. ¿Cómo conocer de tantas cosas si cada ámbito de conocimiento había acumulado tanto saber y se hacía infinito? Fue entonces cuando cada saber fue abandonando a la filosofía e hizo tienda aparte para desarrollar su conocimiento. Así nacieron las ciencias, y la filosofía, como su madre, fue quedando poco a poco sola, sólo con algunas hijas solteronas: Ontología, Metafísica, Lógica, Teoría del conocimiento, Ética y Estética.

¿Por qué quedaron estas disciplinas en el cobijo de la filosofía? ¿Qué tienen en común para no haber hecho tienda aparte? Quizás resulte más esclarecedor preguntarnos por qué las otras se fueron de la filosofía. ¿Qué tienen en común esas hijas que lograron irse? Pues la matemática, la física, la química, la astronomía, la biología, entre otras, lograron delimitar su objeto de estudio y parcelar su saber para el desarrollo investigativo; es decir, se convirtieron en ciencia. Las disciplinas que aún se mantienen en la filosofía no se han convertido en ciencia pues su metodología les hace imposible mensurar su estudio a través de datos cuantitativos; es decir, no han delimitado su objeto de estudio porque sólo pueden existir reflexionando desde el punto de vista de la totalidad, que es una de las características definitorias de la filosofía.

Este hecho quizás sea uno de nuestros dilemas fundamentales. La visión especializada a la que nos obligó la ciencia y su afán por la profundización del saber, sin tener la visión total de la filosofía, nos sumergió en un desarrollo aberrante, desigual y deshumanizado, cuyo más claro ejemplo lo es la experimentación de la ciencia atómica. Una ciencia atómica sin filosofía no es más que Hiroshima y Nagasaki.

Insistir en separar las ciencias de las humanidades no hará más que profundizar los graves problemas de valores que están fracturando a la sociedad contemporánea. Por esa razón, la educación debe retomar su función de formación integral y olvidar las erróneas ideas de formar a un bachiller en ciencias y otro en humanidades, ahora llamados bachilleres en ciencias naturales y en ciencias sociales. La universidad, en sus planes de estudio de sus diversas carreras, debe hacer otro tanto por unir nuestras dos mitades. Hay que intentar un nuevo regreso hacia esa visión integral del mundo con los llamados paradigmas inter y transdisciplinarios, basados en una nueva, y como hemos visto a la vez ya antigua, manera de pensar.

Para terminar, nada mejor que retomar las palabras de Ángel Rosenblat, quien nos aconseja acertadamente:

El conflicto entre las Humanidades y la Ciencia es un conflicto falso, nacido de pueriles pretensiones de monopolio o de supremacía. Hoy no puede pensarse en unas Humanidades que dejen de lado la grandeza humana de la Ciencia, ni en unas Ciencias tan descarnadas y asépticas que prescindan del aporte del mundo humanístico. Humanidades y Ciencias son vertientes complementarias del espíritu humano, y es urgente abrir amplios vasos comunicantes para que cada campo se fertilice y enriquezca con los tesoros del otro.

03 mayo, 2008

Sobre literatura


"En 1971 apareció un librito de un autor venezolano, Ludovico Silva, El estilo literario de Marx (México: Siglo XXI), que se tradujo al italiano en 1973. Creo que ahora es prácticamente imposible de encontrar y valdría la pena volverlo a imprimir. Silva analizaba minuciosamente toda la obra de Marx, recorriendo también la historia de su formación literaria (pocos saben que escribió también poesías, aunque, según los que las han leído, malísimas)."

Umberto Eco
. "Sobre el estilo del Manifiesto". En: Sobre Literatura. España: Random House Mondadori, 2005.

02 mayo, 2008

Historia universal de las piedras

"Dichosa la piedra dura porque esa ya no siente"
Rubén Darío

Cuando llegue el final, las piedras quedarán como únicas sobrevivientes de la hecatombe. Iniciará entonces el desmesurado correr de los siglos para que ellas evolucionen y dominen el planeta. De los instrumentos de madera pasarán a los de metal y, gracias al fuego, podrán moldear la naturaleza según sus designios. Crearán el arte (esencialmente rupestre), la religión (cuyo dios será una roca omnipresente) y las ideologías (que intentarán siempre separar unas piedras de otras).
Las piedras serán los únicos seres vivos que utilicen su inteligencia para la destrucción de sus semejantes. Crearán campos de concentración, que llamarán "canteras", como símbolo de su propia estupidez. Llegarán a un grado excelso de desarrollo tecnológico, pero con un deficiente desarrollo espiritual.
Podrán realizar viajes espaciales y enviarán piedras en la búsqueda desesperada por conseguir piedras en otros planetas; quizás con la intención de no sentirse tan sólos en el universo.
Cuando la incertidumbre, el vacío espiritual y la oquedad existencial dominen a las piedras, el eterno retorno hará accionar la cuenta regresiva de la destrucción.
En ese instante la última piedra, mientras exhala el resto de vida, pensará que de nada sirvieron tantos siglos de cultura, tantos milenios de ciencia y tecnología, para que al final de los tiempos otra especie dominara el planeta.
Todo eso pensaba la piedra mientras se balanceaba en la mano de un niño que intentaba derribar un mango con una pésima puntería.