14 diciembre, 2006

El que vive de apariencias, muere de desengaños

A mediados del siglo XIX visitó nuestro país el científico alemán Carl Sachs, comisionado por la Academia de Ciencias de Berlín, con el propósito de realizar estudios sobre el “temblador”, extraño pez de los llanos que emite descargas eléctricas. En su travesía, descrita en un interesante libro que lleva por título “De los Llanos”, Sachs hace una pintura viva de las costumbres y creencias del venezolano. Veamos un ejemplo. Recién llegado a Caracas, Carl Sachs realiza un paseo por la ciudad para conocer esa nueva cultura que se le abría ante sus ojos. Al llegar a la plaza principal, un curioso suceso le hace reflexionar acerca de la condición del venezolano:

En una de las manzanas limítrofes de la plaza, la del lado sur, está la Universidad, edificio construido en estilo gótico inglés, cuyo aspecto es perjudicado solamente por la pequeña altura, lo cual se debe a la frecuencia de los temblores de tierra. La prolongación del frente de la Universidad forma una angosta fachada, provista de una torre, y que me fue señalada como el museo. Curioso por ver de este museo algo más que la fachada, me dirigí a donde yo creía que debía estar la pared lateral del edificio. Francamente, tuve que reírme cuando me convencí de que todo el museo, a la manera de un bastidor de teatro, consistía solamente en aquella pared de la fachada. Se había pensado que el frente de la Universidad debía terminar dignamente prolongado en esta parte, y para tal efecto había sido representado el “museo”. Yo menciono esta circunstancia porque ella da, en general, una idea acerca de la condición venezolana. Cuando las personas y los medios no bastan para representar de hecho una cosa que se considera deseable, se pone simplemente la apariencia, en lugar de la realidad: en lugar de un edificio, una simple fachada. La satisfacción y aun la autoadmiración en que se halla sumida una gran parte del pueblo no sufren con tal motivo lo más mínimo.

Y el que vive de apariencias, muere de desengaños...

3 comentarios:

  1. Interesante referencia y acotamientos del tema.Recibe un saludo decembrino.

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  2. Gracias Gerardo, igual para ti

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  3. Carlos Sandoval7:52 a.m.

    Estimado Diego.

    En algún momento merideño coincidimos tú como alumno, yo como profesor. Sé que recientemente ganaste un premio con un libro sobre la colonia. Me interesa ese texto, si ya está publicado.

    Desde ya, cuénteme como uno de tus lectores cibernéticos´.

    Un abrazo.

    CS

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